abril 24, 2014 5:17 am
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[Análisis] Uncharted: El abismo de oro

Tras recorrer las ciudades y montañas de Nepal y perderse en el desierto de Rub’ Al Kahli, Nathan Drake vuelve a las junglas sudamericanas con Uncharted: El Abismo de Oro, la primera incursión del aventurero más famoso de los últimos años para la nueva consola portátil de Sony Playstation Vita.

¿Cumplirá esta nueva entrega con las expectativas? ¿Estará Bend a la altura de Naughty Dog?

Sigue leyendo para descubrirlo.

Uncharted se ha convertido, por méritos propios, en la franquicia exclusiva más exitosa de Playstation 3. Después de una notable primera entrega, Naughty Dog sorprendió a propios y extraños con una secuela que no sólo superaba a su antecesor en todos los aspectos, sino que supuso un punto de inflexión para el género y casi se podría decir que para el mundo de los videojuegos en general.

Uncharted 2: El reino de los ladrones es sin duda la obra cumbre del estudio californiano responsable de Crash Bandicoot y Jak & Daxter, una impecable oda a un género tan tristemente olvidado en la presente generación como es el de la aventura en tercera persona. Personajes carismáticos, historia emocionante narrada a la perfección, jugabilidad y detalles pulidos hasta el extremo y un aspecto gráfico alucinante hacen de Uncharted 2 un título inigualable cuyo nivel no ha sido alcanzado ni siquiera por la tercera y reciente entrega de la saga Uncharted 3: La Traición de Drake.

Teniendo en cuenta la enorme presión que el estudio sufrió durante el desarrollo de Uncharted 3, cuesta imaginar cómo de intensa ha sido ésta para Bend Studios, el estudio encargado de trasladar a Nathan Drake al terreno portátil con Playstation Vita. A pesar de ello, los padres de Syphon Filter se mostraron entusiasmados con la propuesta desde el primer momento, y dispuestos a crear una aventura digna de la saga, se pusieron manos a la obra con Uncharted: El Abismo de Oro.

Un abismo de oro, una puerta al infierno

Antes de nada, hay que dejar claro que Uncharted: El Abismo de Oro es una precuela, a pesar de la confusión que pueda provocar el texto introductorio. Es decir, la historia transcurre antes de lo sucedido en Uncharted: El tesoro de Drake y las entregas posteriores. Y como no podía ser de otro modo, volvemos a controlar a Nathan Drake, el irreverente aventurero que afirma ser descendiente directo de nada menos que Sir Francis Drake. En esta ocasión, Nathan –Nate para los amigos– se embarca en un viaje rumbo a las perdidas junglas de centroamérica en busca del Abismo de Oro, una supuesta entrada a una antigua ciudad perdida que fue descubierta por una expedición de españoles durante la colonización de América, y de la que hasta entonces nunca más se había sabido.

Persuadido por un locuaz cazafortunas de nombre Jason Dante, Drake se ve inmerso, sin quererlo, en una arriesgada carrera por encontrar la ciudad con Roberto Guerro, un ambicioso general que estará dispuesto a todo para dar con la ansiada entrada a la ciudad, que según se cree, está plena de riquezas. Un ejército entero dispuesto a acabar con nuestro protagonista tratará de impedir que Drake y sus compañeros de aventura den con la entrada secreta antes que él. Sin embargo, la conveniente aparición de Marisa Chase hará que Drake pueda, en efecto, aventajar a Guerro en su inagotable búsqueda.

Y es que Chase -solo su abuelo la llama Marisa- es la nieta de un famoso arqueólogo desaparecido cuyo mayor deseo era, de hecho, encontrar la misma entrada y por tanto, la ciudad perdida. Aunque es Dante el que presenta a Chase a Drake, pronto se convertirá en la única aliada de Nathan, pues Dante empezará a comportarse de manera imprevisible. Así, haciendo uso del diario y los descubrimientos de Vincent Pérez –así se llama el arqueólogo–, Drake y Chase emprenden la búsqueda del Abismo de Oro con Guerro pisándole los talones y un ejército tratando de descalificarlos de la carrera a cada instante y a cualquier medio.

La aventura, tal y como ocurría en el primer Uncharted para Playstation 3, transcurre en un solo lugar, las selvas de Centro América y sus parajes ruinosos. No obstante, la variedad de escenarios es considerable, con unos enclaves claramente diferenciados entre sí que evitarán la sensación de monotonía. Vertiginosas cumbres cubiertas de vegetación, instalaciones militares o vestigios de civilizaciones perdidas, todo tipo de localizaciones que, aun formando parte de un mismo emplazamiento, dotan de una variedad apreciable los escenarios que atravesamos.

34 capítulos, unas nueve a diez horas de juego que en ningún momento se hacen tediosas o repetitivas. A través de la aventura resolveremos misterios, recogeremos valiosos tesoros y pertenencias abandonadas, nos enfrentaremos a los soldados y piratas de Guerro y sobre todo, saltaremos y escalaremos a través de los peligrosos desfiladeros selváticos y las antiguas y escabrosas ruinas. Y es que en esta ocasión, al contrario que los anteriores, el título da una gran importancia a la exploración y las plataformas frente a los combates y tiroteos predominantes en las entregas de Playstation 3. Sí, aquí también hay enfrentamientos armados y escenas de sigilo, pero no suponen el eje principal del juego, y de hecho son más bien escasos hasta bien entrada la última mitad de la ventura.

La primera diferencia notoria respecto a los demás Uncharted es que los escenarios, aun siendo de carácter lineal, son más abiertos y se prestan más a la exploración, con salas y recovecos ocultos –unos más complicados de encontrar que otros– en los que conseguir y coleccionar uno o varios de los numerosos tesoros y misterios que aguardan esperando ser encontrados. Bend ha ido un paso más allá respecto a la búsqueda de coleccionables, ampliando la lista de tesoros –60 en Uncharted, 100 en Uncharted 2 y 3– hasta los 300, entre los que encontramos figuras de civilizaciones extintas, pertenencias de viajeros desaparecidos, reliquias de las expediciones españolas o calcografías de símbolos tallados. Incluso podemos coleccionar imágenes de lugares concretos que nosotros mismos debemos fotografiar.

Drake hará además comentarios acerca de lo que acaba de encontrar si abrimos el diario y pulsamos en el objeto, permitiéndonos disfrutar aquí también de sus ocurrentes intervenciones con frases como: “1475, creo que en ese año se jugó la primera partida de ajedrez de la que se tiene constancia. Nathan Drake, experto en chorradas”. Por si fuera poco, para completar al 100% todos los conjuntos de coleccionables, habrá que obtener todos las pertenencias que los enemigos dejan caer de manera aleatoria, desde bajaras de Naipes hasta piedras preciosas. Para completarlos, además, podemos hacer uso del Mercado Negro, una característica que utiliza las funciones de la aplicación Near para intercambiar piezas de botín con otros jugadores y así completar el conjunto más rápida y fácilmente.

Todo esto da al título, además de un plus de rejugabilidad y longevidad, una sensación de estar controlando realmente a un aventurero cazatesoros que se pudo echar en falta en las entregas de PS3, que se limitaban a ofrecer sin más una pequeña selección de reliquias repartidas por el mapeado. Se ha recuperado en cierta medida la esencia de Tomb Raider y sus salas secretas en las que se encontraban ocultos los tesoros y reliquias. Todo un acierto por parte de Bend Studios.

Las tan características escenas cinemáticas realizadas por el propio motor del juego vuelven para narrar la historia de una forma más que correcta, haciendo uso de un procedimiento prácticamente idéntico a lo visto en Playstation 3. Quizás la trama y los personajes no están tan elaborados como en las anteriores entregas –tampoco esperéis escenas espectaculares como la de los tejados de Nepal en Uncharted 2 o la huída del edificio en llamas de Uncharted 3, aquí las set-pieces son bastante más modestas–, pero son lo suficientemente interesantes y contienen los giros necesarios como para mantenernos enganchados a la consola durante las cerca de diez horas que dura la aventura y lo que es más importante, de hacernos olvidar por completo que estamos jugando a un título de consola portátil.

Gira, mueve, pulsa y toca

Como ya hemos visto, El Abismo de Oro opta por ofrecer una jugabilidad más enfocada a las plataformas y la exploración frente a los enfrentamientos. Los saltos temerarios, escaladas y descensos imposibles están presentes durante toda la aventura, incluso en su último tramo, en el que los combates y tiroteos son más prolíficos.

Bend ha hecho incapié, no sabemos si por imposición por parte de Sony o por iniciativa propia, en el uso de las funciones específicas de Playstation Vita tales como la pantalla táctil o el giroscopio de seis ejes. Este afán por utilizar todas las características exclusivas de la consola es cuando menos, loable. No está de más poder escalar los salientes realizando trazados o inclinar la consola para que Drake se balancee hacia adelante y atrás en una cuerdas, son opciones que se usan en función del jugador, ¿que no te apetece escalar esa pared? Traza el camino que quieres que siga Drake y listo, ¿Que quieres hacerlo manualmente? Pulsa X y la dirección en la que quieres avanzar. A elegir por el jugador.

Sin embargo, hay momentos y acciones en los que no es posible elegir, siendo necesaria la ejecución de determinados comandos como delizar el dedo por la pantalla para llevar a cabo un contraataque o cortar unos matorrales o hacer lo propio para limpiar un objeto. No es algo especialmente molesto, pero la posibilidad de elegir habría sido aquí igualmente bienvenida.

Y llegamos al combate. Durante los tiroteos de Uncharted: El Abismo de Oro podemos controlar a Drake de una manera exacta a la de Uncharted: El tesoro de Drake y sus dos secuelas. Esto es posible gracias al segundo stick analógico de Playstation Vita, que permite una total manejabilidad y precisión. No obstante, la retícula no responde todo lo bien que debería, notándose un ligero retraso entre nuestro movimiento y el del personaje, y provocando que fallemos en muchas ocasiones debido a su lentitud de respuesta. Sin duda podría haberse trabajado más en este apartado para lograr un sistema de apuntado ajustado y preciso, pero de cualquier modo cumple con su función.

Por suerte contamos con varias opciones que nos pueden ayudar a la hora de apuntar; el apuntado automático y el uso del giroscopio. Con el primero activado, la retícula apuntará directamente al enemigo con solo pulsar el botón L, mientras que el segundo nos deja usar la consola como si del propio arma se tratase, girándola para mover la retícula. Esto resulta especialmente útil cuando usamos el rifle de francotirador, consiguiendo una precisión aún mayor incluso que la que podríamos obtener con un segundo stick analógico. No tan útil es cuando de apuntar con otras armas se trata, aunque en general es un buen añadido que en cierto modo suple las carencias del apuntado convencional.Las opciones táctiles en combate se reducen a recargar y lanzar granadas tocando el icono del arma. Es posible además proyectar con precisión la trayectoria de la granada arrastrando el dedo desde el icono de la misma hasta el lugar donde queremos arrojarla.

A pesar de que solo hay tres tipos de enemigos –ya conocidos además–, los combates se postulan como la más divertida tregua entre salto y salto, pero por desgracia no llegan al nivel de los enfrentamientos de anteriores entregas por lo citado anteriormente y, más que nada, por la intolerable caída de imágenes por segundo que sufre el juego cuando aparecen tres o más enemigos en pantalla.

Por otro lado, es difícil dar queja en lo referente a las secciones de plataformas y sus controles, teniendo estos una respuesta adecuada en todo momento, incluso cuando hacemos uso del intuitivo control táctil.

¿Como los chorros del oro?

Aunque a simple vista y de forma general el juego luce fantásticamente, con un nivel de detalles prácticamente a la par de lo visto en Uncharted: El tesoro de Drake, lo cierto es que existen varias inperfecciones que en cierta medida desmerecen el aspecto general del título.

En primer lugar conviene aclarar que el juego corre bajo una resolución inferior a la que Playstation Vita soporta de forma nativa. Esto hace que las detalladas texturas de los escenarios y los personajes se vean plasmados de manera borrosa, provocando una sensación de turbiedad que desluce en gran medida el conjunto. La vegetación, el agua y sobre todo la iluminación presentan un acabado realmente brillante, y en general el juego, tiene un acabado inigualable, nunca antes visto en el terreno portátil y que, no obstante, podría haber sido aún más impresionante de no ser por estos defectos.

También como punto negativo en este apartado merece mención la importante inestabilidad de las imágenes por segundo que se da, principalmente, en los enfrentamientos. Durante el resto del juego, las imágenes se mantienen en torno a 30 imágenes por segundo, si bien nada más aparecer enemigos la estabilidad se derrumba, obteniendo tasas de aproximadamente 20-25 imágenes por segundo, haciendo algunas veces que los combates se conviertan en una pesadilla.

Por estos y otros factores de menor importancia –como las limitadas animaciones de los enemigos al morir–, el juego no consigue la excelencia gráfica que se esperaba, aunque no por ello deja de mostrar un aspecto extraordinario, nunca antes visto en ningún otro dispositivo portátil.

Cascadas y Bandadas

Si bien la gran mayoría de temas han sido rescatados de las dos primeras entregas de Uncharted, El Abismo de Oro presenta varias composiciones totalmente nuevas que nada tienen que envidiar a la obra de Greg Edmonson. Correcto en todo caso. Respecto a los efectos de sonido ambientales o de armas, el juego cumple sobradamente, con un resultado algo mejor en lo que a sonidos de ambiente se refiere, con sonidos de la fauna que habita en la jungla, la constante afluencia de agua en cascadas y riachuelos o las charlas de los soldados. Los sonidos que producen la mayoría de armas, por otro lado, dejan bastante que desear, especialmente en el caso de las pistolas, que si nos guiásemos por su sonido, podríamos afirmar que disparan agua en lugar de balas.

El doblaje al castellano es, como siempre, fantástico. Nathan Drake y el otro personaje clásico que aparece a mitad de la aventura cuentan con los mismos actores de doblaje, y las voces de los personajes debutantes son adecuadas en la gran mayoría de casos.

Eso sí, lamentablemente no existe la opción de cambiar el idioma, por lo que nos quedamos sin poder escuchar a Nolan North en la versión original.

Conclusión

Uncharted: El Abismo de Oro es un buen juego, que no quepa duda. Bend ha conseguido trasladar la experiencia Uncharted a Playstation Vita de una manera excelente. Los saltos, los tiroteos, los tesoros, las escenas cinemáticas, los personajes y diálogos memorables… nada se ha perdido en la transición, y en algunos casos incluso ha mejorado. Podríamos clasificarlo tal vez de una vuelta a los orígenes, olvidando los momentos de acción intensa y relegando los combates a un segundo plano en pos de una jugabilidad más enfocada a la exploración y las plataformas, pero sin duda se trata de un juego digno de la saga.

Sin embargo, los defectos en el apartado técnico y el excesivo continuismo en algunos aspectos le impiden pasar de ser un juego bastante bueno a un juego fantástico. Una cosa está clara, la diferencia entre experiencias de juego portátil y de sobremesa es, gracias a Uncharted: El Abismo de Oro, cada vez más estrecha.

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