[Análisis] Dark Souls

«Prepárate para morir» Nunca una campaña publicitaria había reflejado tan bien el espíritu de un juego. Dark Souls es un título solo apto para los jugadores más hardcore de PlayStation 3 con una dificultad endiablada y muchas veces desesperante pero que a la larga aporta una experiencia de juego fascinante al alcance de casi ningún juego de esta generación.
Dark Souls es grande, variado y difícil, muy difícil, incluso más que su predecesor. Sus desarrolladores se empeñen en decir que no es una secuela directa de este, aunque prácticamente toma prestado todas sus virtudes y las potencia hasta al límite. Es mucho más largo que Demon’s Souls, con un mundo abierto que explorar gigantesco donde todo lo que ves en el horizonte se puede visitar, todo lo que encierra este fascinante mundo tendrás que descubrirlo tú solo o con la ayuda de la comunidad de jugadores, deberás aprender de tus propios errores si quieres progresar, y sobre todo, armarte de paciencia porque en Dark Souls la necesitarás…
Bienvenidos a un mundo de oscuridad y muerte
El juego comienza con una breve explicación de los sucesos que han ocurrido en el mundo. Los dragones dominaban antiguamente el mundo, sin embargo, cuatro entidades, Nito (un no-muerto), Gwyn (un caballero señor), La Bruja de Izalith (una bruja), y los pigmeos aprovecharon el fuego de los Lores para combatir a los dragones, consiguiendo derrotarlos y alzando la humanidad en una época de oro conocida como la Edad del Fuego.
Sin embargo, más recientemente, una enfermedad de origen desconocida ha empezado a maldecir a la raza humana. Cuando se contrae, una marca conocida como Darksign aparece en la persona, lo que significa que la persona es ahora un no-muerto inmortal, la maldición hace que siempre vuelvas a la vida después de la muerte, pero poco a poco se pierde la cordura y finalmente te vuelves violento, llegando a ser en última instancia, un ser inerte conocido como Hollow.
Dark Souls tiene todas las características típicas de un juego de rol de fantasía. Antes de empezar la partida debes seleccionar entre una de las clases disponibles: guerrero, cazador, Piromante, clérigo, etc. Cada una con sus características potenciadas dependiendo de su clase, aunque al fin de cuentas poco importa cual escojas ya que durante el transcurso de la aventura serás tú quien finalmente moldee las habilidades del personaje a tu estilo de batalla.
La estructura abierta del mundo es el cambio más grande que encontrarás en Dark Souls respecto a su antecesor. Te moverás a través de un vasto mundo que te llevará a través de pantanos fétidos, ciudades y castillos en ruinas, cuevas y túneles en las profundidades de la tierra, mazmorras llenas de trampas y mucho más. Algunos escenarios recuerdan a Demon’s Souls, como el pantano plagado de enfermedades, mientras que otros son totalmente nuevos; palacios enormes de mármol o los bosques oscuros.
El mapa por donde nos moveremos es gigantesco y no tendremos la posibilidad de avanzar automáticamente de un sitio a otro por muy lejos que se encuentre. Sin embargo, el mundo de Dark Souls tiene la particularidad de ser con un gran laberinto por lo que encontraremos numerosos atajos que nos permitirán avanzar más rápido de una zona a otra.
No hay eje central, un refugio seguro donde puedas correr a descansar y recuperar la energía como lo era el antiguo Nexo de Demon’s Souls. En cambio, hay hogueras colocadas estratégicamente alrededor del mundo. Las hogueras serán tus puntos de control, el lugar donde puedes esconderte para reponer tus frascos de salud, pasar las almas de los enemigos vencidos para subir de nivel, reparar tu equipo o evolucionar tus armas y armaduras. Descansando en una hoguera te asegura que una vez mueras volverás ahí la próxima vez, pero también tendrás que tener en cuenta que cada vez que descanses en la hoguera reaparecerán todos los enemigos (excepto los jefes). Decidir cuándo y dónde descansar, se convierte en una parte importante de la estrategia a seguir.
Cada vez que mueras perderás todas las almas conseguidas, aunque tendrás una oportunidad para conseguir recuperarlas todas…si consigues llegar desde la hoguera al punto donde te mataron las podrás recuperar, si mueres antes de llegar las habrás perdido definitivamente. Sabiendo esto, imagina esta situación:
Bajando una escalera de granito por un castillo, te encuentras un Caballero Negro al final de la escalera obstruyendo un pasillo. Él está de espaldas, ajeno a tu afilada espada. Delante suya brilla un preciado botín. Tu contador de almas ganadas se cuenta por miles y la última hoguera que visitaste está bastante lejos, tienes dos opciones; o ignorar el caballero negro y pasar del botín o enfrentarte a él arriesgando todas tus almas y el camino avanzado. Sabes que va a ser un tremendo hijo de puta con mal genio, con una espada implacable pero aun así decides atacar por la espalda. Pronto te darás cuenta que has cometido un tremendo error y te cortará con su espada en finas lonchas de jamón.
Cientos de situaciones así te encontrarás durante la aventura y deberás escoger muy bien que camino seguir si no quieres morir en el intento. Aun así, te aseguro que será inevitable equivocarse ya que en eso mismo se centra el juego, en la mecánica del ensayo error. Superar ciertas partes del juego será bastante complicado, pero te aseguro que una vez consigues derrotar un jefe o superar una parte complicada la satisfacción que experimentas es mayúscula.
La cooperación parte fundamental en Dark Souls
En Dark Souls será fundamental estar constantemente conectado a PlayStation Network para poder jugar. Se puede decir que es un juego MMO donde la comunidad de jugadores es una parte importantísima en el mismo. En línea, verás con frecuencia fantasmas caminando a tu alrededor, en realidad se trata de otros jugadores que se encuentran jugando como tu, la cooperación con ellos será fundamental para superar las partes más difíciles de la aventura.
Tu personaje podrá adoptar dos estados: no-muerto o humano. Cada vez que mueras te convertirás en un no-muerto y permanecerás en ese estado hasta que consigas una humanidad. Las humanidades se consiguen o bien encontrándolas por el mundo, o ayudando a otros jugadores a superar jefes finales. Para ser invocado por otro jugador tienes que ser un no-muerte y tener la piedra blanca, basta con marcar un sitio del escenario con la piedra blanca para que otro jugador en estado humano que pase por ahí la vea y pueda invocarte. En estado humano puedes invocar hasta dos jugadores que te ayudarán a superar las partes más difíciles del juego.
¡Pero cuidado! No todo serán buenas intenciones, si te encuentras en estado humano podrás ser invadido por otro jugador que llegará a tu mundo para que, si te derrota, robarte todas tus almas. Si por el contrario consigues tu derrotarlo le robarás las suyas y conseguirás una humanidad. Igualmente podrás ser invadido llevando contigo varios jugadores invocados que te ayudarán a derrotar al invasor.
Hay varias clases de piedras y cada una tiene una función online diferente. La blanca, de la que ya he hablado, sirve para ser invocado por otros jugadores y así ayudarlos (será la piedra que más utilizarás), luego está la roja, esta sirve para invadir otro mundo y luchar con otro jugador, el jugador invadido podrá elegir si quiere ser invadido o no. Y finalmente la piedra amarilla, sirve para dejar mensajes a otros usuarios de cualquier tipo, consejos, avisar de peligros, caminos ocultos, etc. Con los mensajes también deberás ir con cuidado ya que todos no tendrán buenas intenciones, habrá usuarios que buscarán engañarte, por eso podrás puntuar si un mensaje te ha sido de utilidad o no.
Completar Dark Souls sin la ayuda de los demás jugadores de la comunidad se presenta como una presa muy difícil, deberás echar mano de la ayuda de otros usuarios si quieres avanzar en la aventura más rápido. La cooperación es fundamental en Dark Souls.
Sistema de combate, armas y magias
El sistema de combate de Dark Souls es muy versátil y podrás elegir entre muchos estilos de lucha dependiendo de la situación en la que te encuentres. El juego nunca te obliga a utilizar un estilo de juego determinado, puedes elegir entre ser un caballero con armadura pesada que te hará más resistente a los ataques cuerpo a cuerpo pero tus movimientos serán mucho más lentos, o ser un ladrón con armadura ligera lo que hará que te muevas mucho más rápido pero serás más vulnerable al filo de la espada. Para ser un mago o curandero, todo lo que necesitas hacer es encontrar un catalizador de brujo o un talismán y gastar tus almas conseguidas en aprender magias o milagros.
La forma en que funciona la magia en Dark Souls ha cambiado bastante respecto a su antecesor, ahora es mucho más difícil depender de ella ya que tendrás lanzamientos limitados. En lugar de la barra de magia que podías ir recargando con pociones tantas veces como quisieras, ahora tienes un cierto número de magias o milagros para utilizar y nunca podrás superar ese número predefinido. Esta es una de las muchas razones por las que se dice que Dark Souls es considerablemente más difícil que Demon’s Souls.
El control del personaje es sencillo e intuitivo y se han añadido nuevos movimientos como saltar mientras corres o la patada. Si has jugado a Demon’s Souls de inmediato te harás con los controles ya que son prácticamente los mismos, si es la primera vez que juegas no te costará apenas unos minutos en familiarizarte con los controles.
En Dark Souls encontrarás cientos de armas diferentes que podrás modificar y aumentar su poder a través de determinadas piedras que irás encontrando por el mundo. La modificación de las armas podrás hacerlo tu mismo en las hogueras aunque también habrá herreros que podrán aumentarlas, arreglarlas y lo más importante, crearte armas únicas con almas de jefes finales que hayas derrotado. Estas armas únicos son las más poderosas que podrás encontrar en el juego y cualquier espada, lanza, hacha o estoque podrá ser modificada hasta alcanzar el arma única.
Lo mismo ocurre con las armaduras y escudos, podrán ser evolucionados hasta la saciedad. Conseguir buenas armas y armaduras será un trabajo laborioso que te llevará decenas de horas de juego, pero que hará que te conviertas en un jugador temible tanto para los demonios que pueblan el mundo como para los demás usuarios que quieran invadirte y luchar contigo.
Gráficos y sonido
El apartado técnico de Dark Souls cumple con creces con su cometido, digamos que es el mismo motor gráfico que el utilizado en Demon’s Souls pero evolucionado. No es ningún portento gráfico ni pretende serlo, aunque hay escenarios realmente impresionantes con un trabajo artístico de mención. Igualmente podemos hablar de los monstruos que pueblan el mundo como los dragones, gárgolas o esqueletos a otros sorprendentes, como enormes enemigos con cuernos y sin cara, cuerpos de soldados con cabezas de serpientes o demonios alados de lo más variopintos, todos con un trabajo artístico de sobresaliente. Aunque por encima de todo está el diseño de los jefes finales, con aspecto temible, grotescos y muchas veces con tamaños descomunales.
Sin embargo, el motor gráfico de Dark Souls tiene algunos problemas puntuales de framerate (por lo menos en la versión de PS3), que pueden llegar a desesperar sobre todo en el pantano de las profundidades, donde en ciertos puntos el juego no pasa, sin exagerar, de los 10 fps. También tiene algunos problemas de popping y clipping aunque estos son mucho más puntuales.
Por su parte, la banda sonora de Dark Souls está muy cuidada con una elección de temas muy acertada que nos acompaña perfectamente lo que estamos viendo en la pantalla. En Dark Souls no siempre escucharemos música, es más, gran parte del juego está ausente de esta, será en momentos puntuales cuando sonarán melodías orquestradas llenas de épica que trasmitirán más tensión a los momentos más dramáticos como en las grandes batallas con los jefes finales.
Conclusión
La tarea de un redactor siempre es difícil cuando se trata de analizar un juego como Dark Souls. Pese a su gran calidad, no es un juego que no se pueda recomendar a todo el mundo, simplemente dependerá de lo mucho que te sientas atraído por el genero RPG y las ganas que tengas de probar un juego verdaderamente desafiante. No es un juego que le importe lo más mínimo que tu estés disfrutando cada minuto que juegas, simplemente se trata de un desafío constante. Si lo único que buscas es diversión sin complicaciones este no es tu juego.
Pero si estás interesado en probar tus límites como jugador, experimentar algo diferente a todos los demás RPG que puedas encontrar, y embarcarte en una aventura de decenas de horas, Dark Souls es ineludible.
Si te tomas tu tiempo en entrar en la mentalidad de Dark Souls, para empezar a entender la forma retorcida en que opera y el sabor de las recompensas que hay detrás de sus crueles desafíos, este es uno de los juegos más emocionantes, que contiene la experiencia más fascinante y más absorbente que puedes encontrar actualmente.