[Análisis] Sleeping Dogs

Hay veces en las que algo muerto vuelve a revivir. Es el caso de Sleeping Dogs, proyecto que murió antes de nacer pero que por una apuesta económica por parte de Square Enix tuvo una segunda oportunidad que nos ha permitido disfrutar enormemente de este reconvertido título sandbox. Y he aquí el resultado:

Desarrollo

Para explicar cómo nació este juego tenemos que retroceder en el tiempo hasta 2009, donde se anunció una nueva entrega de la frenética saga True Crime. En esta ocasión nos adentraríamos en el mundo de la mafia hongkonesa.

True Crime: Hong Kong tuvo un desarrollo bastante accidentado y faltó muy poco para que formase parte de nuestra serie de artículos sobre juegos cancelados.

Tras numerosos rumores de una posible cancelación y algún que otro retraso, Activision oficializó la paralización definitiva  del  desarrollo de dicho juego en 2011, pese a que ya contábamos con mucha información y bastante material gráfico que indicaba que el proyecto estaba bastante adelantado.

Pero algo ocurrió, precisamente desde Asia. A los seis meses Square Enix decidió invertir y apostar por este juego creado por United Front Games (Modnation Racers, LBP: Karting) por lo que compraron los derechos del título. Como no tenían los derechos sobre la saga True Crime, el juego pasó a llamarse Sleeping Dogs.

Historia

La historia del juego comienza en una emocionante escena en la que el protagonista Wei Shen, interpretado por Will Yun Lee, se encuentra con un vendedor de droga en los muelles de Hong Kong. La operación de venta de estupefacientes sale mal y lo encarcelan al poco tiempo. Una vez allí, se reencuentra con amigos de la infancia que han terminado cayendo en la red de la mafia, por lo que aquí se nos presenta uno de los elementos clave del juego: Las Triadas.

Las Triadas son organizaciones ilegales que aterrorizan a la población y son los artífices de la mayoría de problemas de corrupción, drogas y violencia de la ciudad. Además, es muy difícil adentrarse en estas sociedades, por lo que la policía no puede actuar.

Wei consigue ganarse el favor de sus compañeros de celda, y lo aceptan para futuros trabajos de dudosa legalidad por las calles de Hong Kong. He aquí el momento donde descubrimos que Wei Shen es en realidad un policía infiltrado y la última opción de las fuerzas de la ley para encargarse de las Triadas desde dentro. Aquí comienza el juego en sí, tras varias cinemáticas, y por fin se permite al jugador descubrir el maravilloso mapa que rodea a Sleeping Dogs.

 

La historia de este título, aunque con toques de originalidad en momentos puntuales, es en su mayoría (y sin saber a ciencia cierta si intencionado o no) una colección de elementos de guión de numerosas películas de acción tanto de Hollywood como de la época dorada del cine de Hong Kong. Y esto no es malo, ya que nos permite vivir momentos llenos de acción y dramatismo aderezados con elementos propios del género sandbox en un mismo juego.

Aunque hay algún giro inesperado, la historia es algo previsible, pero completa y sin resquicios, incluso en momentos en los que vivimos momentos bastante poco ortodoxos (desde robar en un templo religioso hasta boicotear piezas de colección en casas ajenas).

Además del hilo principal, como es común en este género, podremos sumergirnos en tramas secundarias que aportan poco a la trama principal pero que son un golpe de aire fresco a la experiencia y no distan mucho de otras vistas en juegos como Grand Theft Auto IV.

Esto puede no ser suficiente para un público más exigente que busca otro tipo de historias fuera del tema de la corrupción, drogas y mafia, pero en general se puede pensar el guión en sí no es un punto flaco en Sleeping Dogs.

 

Jugabilidad

Estamos en un clarísimo ejemplo de que coger los elementos jugables  importantes de títulos exitosos puede salir bien, siempre que se cuiden y modifiquen  algo para adecuarlos al juego en cuestión.

Sleeping Dogs jugablemente bebe claramente de títulos como Batman: Arkham Asylum y su secuela. El sistema de lucha es casi idéntico, con unos patrones de combos para atacar y defender, que van adquiriendo importancia conforme la historia se desarrolla y que cuenta con un sistema de desbloqueo de acciones que invita a continuar jugando.

Además está bastante bien integrado en la trama, ya que, como ocurriera en GTA: San Andreas, todos los nuevos combos de ataque se aprenden en un dojo o gimnasio de artes marciales.

Las luchas cuerpo a cuerpo son muy fluidas y disponen de elementos jugables como el poder utilizar objetos cotidianos (como bolsos de señoras o paraguas) además de poder usar un arma blanca (cuchillos o hachas).  Cabe destacar que además de atacar o defendernos de enemigos, hay un sistema de agarre que nos permite empujar o tirar por salientes a cualquiera que se nos cruce en nuestro camino.

Obviamente al encarnar a un policía, tendremos a nuestra disposición un numeroso arsenal de armas de fuego, que contará en su listado armas como pistolas, fusiles, rifles, escopetas, revólveres y hasta lanzagranadas.

En dicho apartado jugable, el combate con armas tiene un factor característico en su dificultad. Si bien no son tremendamente fáciles, podríamos clasificar a las batallas armamentísticas como satisfactorias. Es muy cómodo enfrentarte a enemigos y empezar a disparar a los objetivos ayudándonos del entorno e incluso parando el tiempo (casi al estilo Max Payne) y aporta espectacularidad al conjunto.

Aquí vuelve el sistema de coberturas ya visto en otros títulos, que nos permite sin dificultad parapetarnos tras elementos del entorno, movernos tras él, disparar a ciegas e incluso saltar por encima y disparar de forma espectacular.

El control del personaje es correctísimo por lo que no hay que comentar mucho, salvo en el control de vehículos, que tira claramente a juegos de corte arcade como pueden ser los Burnout. Hay un botón para embestir, que nos servirá para lograr deshacernos de enemigos al volante e incluso de perseguidores de la policía (ya que en gran parte del juego Wei estará infiltrado y no encarnará el papel policial).

La inteligencia artificial (IA) no está del todo pulida pero no desentona en demasía. Las rutinas seguidas por los NPC son básicas pero lógicas. Si te escondes, dispararán a ciegas y se cambiarán de cobertura para coger un mejor ángulo. Otras veces los enemigos se acercarán poco a poco, pero casi nunca de forma inteligente, por lo que es fácil eliminarlos.

Apartado gráfico y de sonido

Técnicamente es un juego muy cuidado. Los gráficos están a la altura y son bastante evolucionados comparados con clásicos del género libre como Grand Theft Auto IV o los primeros Saint Row.

Los modelados de los personajes están a un gran nivel y aunque en animaciones faciales no despuntan, son más que correctas. Y al mismo nivel están los vehículos que podremos usar, así como el entorno en sí. Calles llenas de detalles y elementos y efectos de partículas y filtros bastante conseguidos aunque no abundantes.

El apartado sonoro tiene bastante calidad. En cuanto a biblioteca de sonidos el juego cumple sin más, pero es en voces y música donde despunta. La oferta musical de las radios en los coches es bastante amplia y mejor que en otros juegos exitosos.

Podremos escuchar mientras estamos conduciendo a grupos como Queen, The Kooks, Kasabian, The Whoo, The Jam, Duran Duran, Deep Purple y muchos más. En las diez emisoras disponibles habrá hueco para el pop, rock, música hongkonesa de varios estilos. Incluso existe una amplia colección de piezas de música clásica, con Bach, Debussy, Verdi, Verdi, Beethoven, Brahms, Mozart y el resto de artistas de renombre, lo que proporciona una variedad bastante satisfactoria.

Como curiosidad y como ocurre en otros juegos orientales como Yakuza, hay minijuegos de Karaoke donde mediante pulsaciones precisas del stick, tendremos que cantar bien en la medida de lo posible dichas canciones.

Si esto no fuera poco, las interpretaciones son bastante notables y cada voz da un toque distinto al amplio ramillete de personajes. Además, se nota que se ha querido poner mucho énfasis y cariño al casting, con actores de la talla de Enma Stone (The Amazing Spider-Man, The Help),  Tom Wilkinson (Michael Clayton, Batman Begins) o Lucy Liu (Kill Bill, Los Ángeles de Charlie). También hay un elenco hongkonés bastante importante y el resultado es muy grato.

Y por supuesto, localizado al castellano con subtítulos, con opción a subtitular todo o solo los comentarios en inglés. Esto se debe a que de vez en cuando los personajes usarán el propio idioma de la ciudad para expresarse, por lo que es interesante intentar adivinar qué dicen solo por los gestos o formas de expresarse, adentrándote así más en el entorno.

En este sentido el único pero sería que es fácilmente el juego con los subtítulos más pequeños de la historia de PlayStation 3 y eso contando con que los de Max Payne 3 tenían el listón muy alto. Los que jueguen con pantallas medianas o no muy grandes pueden tener alguna dificultad a la hora de leer todo lo que digan los protagonistas, sobre todo en escenas de acción y especialmente en las de conducción, donde más que nunca tendremos que concentrarnos en varias cosas a la vez.

Extras y apoyo futuro

Este juego rescatado por Square Enix posee una cantidad de añadidos que sumar valor al conjunto. Si bien no posee un modo online cooperativo o competitivo, que le hubiera proporcionado sin duda un suplemento a la experiencia y duración, cuenta en su haber con un sistema llamado Club Social.

Este modo nos permite en todo momento, pausando el juego, acceder instantáneamente a un análisis detallado de nuestras estadísticas, así como la de cualquier jugador del mundo. Podremos comparar datos, puntuaciones, tiempos y demás detalles relacionados tanto con las misiones secundarias, estilo de juego o cualquier misión secundaria. Todo ello irá acompañado de rankings globales o específicos der tu lista de amigos.

Además, United Front quiere usar dicho Club Social, muy al estilo Rockstar, para seguir dando apoyo en forma de contenidos adicionales al juego. Por lo tanto en los próximos meses veremos nuevos modos, opciones del Club Social y algunos DLCs aun no anunciados por la desarrolladora. Lo que sí se sabe es que en los primeros seis meses de vida del título se le dará un apoyo importante a la comunidad y contenidos de este sandbox.

Conclusión

Este juego de tortuoso desarrollo tiene precisamente ahí el mérito de su éxito más que seguro de crítica y público. Otros juegos con más presupuesto y sobre todo apoyo de las editoras han acabado siendo un cúmulo de despropósitos. Sleeping Dogs tiene estilo propio, aunque estamos de acuerdo que en ese estilo tiene cabida también la recopilación de elementos de otros juegos o películas, pero que forman un interesante conjunto.

Circular por las calles de Hong Kong a ritmo de música oriental mientras perseguimos a un sospechoso, adentrarse en un mercado hongkonés lleno de detalles y vida, o el simple hecho de enfrentarte a 8 enemigos a la vez solo pudiendo usar los puños encima de un tatami, hace que Sleeping Dogs tenga algo que otros no tienen. Y eso es difícil en los últimos años.

Nos embarcamos en una historia que nos durará unas 14 o 15 horas en su modo historia solo haciendo misiones principales, aunque prorrogables a unas 35 o 40 si nos adentramos en la totalidad de misiones adicionales y contenido extra, como coleccionables por el mapeado, que nos permitirán alargar la aventura de Wei Shen.

Si no hubiera tenido una segunda oportunidad de manos de Square Enix, habría sido un auténtico crimen (True Crime, permitidme el chiste) y una desgracia para los que buscan más variedad en un género claramente dominado por la saga de Rockstar.

 

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