ANÁLISIS: Virginia

El cine y los videojuegos son dos de los sectores del ocio que más dinero generan al año a nivel mundial. Generalmente van por caminos muy separados, pero en determinadas ocasiones sus caminos convergen dando lugar a dos tipos de híbridos. En primer lugar tenemos las adaptaciones de videojuegos al cine, las cuales no es que hayan tenido mucho acierto en general, salvo algunas excepciones muy escasas. En segundo lugar tenemos aquellos videojuegos que por su narrativa o estilo de juego nos hacen sentir que estamos dentro de una película, que somos el actor principal. Algunos juegos lo han conseguido con gran acierto, como es el caso del memorable Heavy Rain, y en otro casos la jugada no ha salido del todo bien, como pasó con el polémico The Order: 1886. El juego que nos ocupa, Virginia, viene englobado dentro del género de las aventuras gráficas, y ha sido desarrollado por Variable State, un estudio indie que ha entrado en el género con una apuesta cuanto menos arriesgada.
UN HOMENAJE A GRANDES SERIES DE LOS 90
Cuando vayamos a empezar a jugar a Virginia, hemos de estar preparados para vivir una experiencia nada usual como videojuego. Nos meteremos en la piel de una agente del FBI que debe investigar la extraña desaparición de un joven llamado Lucas Fairfax en Kigdom, perteneciente a Virginia. Esta desaparición estará marcada por el misterio, y aquí es donde comienzan los homenajes que mencionamos a series de hace dos décadas, como Twin Peaks o Expediente X. Esta desaparición está llena de tintes de misterio y de posibles sucesos paranormales. No se trata de una desaparición al uso. Pero es que la cosa no queda ahí, sino que esa trama principal es una excusa para presentarnos otra historia más profunda que relaciona a las dos agentes protagonistas mientras desarrollan el caso.
Toda esta historia se nos presentará a nivel jugable de una manera muy particular, y es que el juego seguirá una narrativa impuesta por sus creadores, de tal modo que seguiremos una trama totalmente lineal, en la que no se nos dice directamente a dónde ir, pero sí que en cada escenario habrá algo que nos llamará a viajar a un punto concreto. No hay caminos alternativos que tomar, es decir, todo está cien por cien guionizado. Podemos estar en una gran habitación, llena de mesas y sillas, en la que a priori deberíamos investigarlo todo, pero nuestra atención se desviará hacia la puerta del fondo que parece sospechosa, o hacia la luz que sale de una puerta entreabierta. Para dotar de más personalidad cinematográfica a la aventura, Variable Studio ha tomado la decisión de implementar las polémicas bandas negras al juego, las cuales, a pesar de que de entrada puedan causar rechazo, le sientan fenomenal al conjunto, aportando aún más sensación de estar en una sala de cine, por lo que no molestan en absoluto.
UNA ESTÉTICA MUY PECULIAR GRACIAS AL MOTOR UNITY
El juego presenta un aspecto gráfico diseñado con el motor Unity, el cual resulta muy versátil, ya que permite trabajar cómodamente a las desarrolladoras indies y ofrecer estéticas muy diferentes sin necesitar de un presupuesto excesivo. En Virginia se ha optado por una estética que mezcla el estilo Cel Shading con el toque Cartoon de los rostros de los personajes. Para nada estaremos ante una estética realista, lo que no quiere decir que por eso se reduzca el interés o la aventura pierda su tono adulto. El juego tiene una trama seria, y lo notaremos a cada segundo que pasa. Sí que hay que decir que, desafortunadamente, el motor Unity no termina de funcionar bien en consolas, por lo que en PS4 podemos notar que en muchas zonas el juego llega a duras penas a los 30 frames, teniendo algunas bajadas que se hacen más notorias cuando nos movemos por sitios abiertos. Algo incomprensible si tenemos en cuenta que el motor Unity no es especialmente poderoso y que las consolas de la actual generación deberían poder con él sobradamente.
Si somos capaces de perdonar las bajadas de frames, estaremos ante un título en el que los gráficos no lo son todo, especialmente si nos dejamos llevar por su historia. Hay que tener en cuenta en todo momento que nosotros no controlamos al juego, sino que el juego es el que nos controla a nosotros.
UNA IMAGEN VALE MÁS QUE MIL PALABRAS
Otro aspecto interesante a destacar del título es que no cuenta con voces de ningún tipo. Estamos ante un videojuego mudo, lo cual no le hace perder puntos en absoluto, y eso es gracias al enorme trabajo que se ha puesto en su banda sonora. Cada vez que sus guionistas nos quieren transmitir algún tipo de sentimiento, lo harán a través de la música, encontrando así melodías ideales según si nos encontramos ante un momento de tensión, de tristeza o si quieren resaltar un momento sorprendente. Sin duda alguna la banda sonora es uno de sus puntos fuertes y destaca más precisamente gracias a la ausencia de voces.
Además de por su música, tampoco echaremos de menos las voces gracias al trabajo de animación que se ha realizado. A pesar de las limitaciones técnicas que tiene el juego, las animaciones de los personajes son muy creíbles y nos consiguen transmitir lo necesario en cada momento, siendo el drama el sentimiento más común durante toda la aventura.
UN VIAJE ENIGMÁTICAMENTE CORTO
Hemos hablado de que la historia está llena de misterio y que la trama principal de la desaparición no es más que la punta del iceberg. Y ahora es cuando nos viene la pregunta de cuánto tiempo estaremos investigando por Virginia. Pues, desafortunadamente, poco tiempo, ya que la aventura llega a duras penas a las 2 horas de duración. Cuando más cómodos nos empezamos a sentir con el sistema que nos plantea el juego, nos dan en la cara con los créditos finales, y lo cierto es que la aventura no invita a ser rejugada, a no ser que seamos un auténtico cazador de trofeos, ya que estos consisten básicamente en interactuar en determinadas zonas fáciles de pasar por alto y que, por supuesto, son completamente opcionales.
Esta escasa duración no duele tanto si tenemos en cuenta el bajo precio de Virginia, pero sí que es innegable que te dejará con ganas de más y, desafortunadamente, no habrá más. Su duración se justifica una vez más gracias a la influencia del cine. Hemos de tener en cuenta que la duración media de las películas en general oscila entre los 100 y 120 minutos, por lo que Virginia, para reforzar esa sensación de estar dentro de una película, su duración se ajusta a los cánones habituales de la industria cinematográfica.
DOS POLOS OPUESTOS: AMOR U ODIO
Virginia se presenta como una propuesta arriesgada dentro del campo de los videojuegos y, evidentemente, no es necesario decir que estamos ante un juego que no es apto para todo tipo de jugadores, sino para aquellos que busquen algo nuevo o para los amantes de las aventuras gráficas, por lo que no gustará nada a aquellos acostumbrados a aventuras de ritmo rápido o cargadas de acción. Además, deberéis sacar conclusiones propias de muchos aspectos de la historia, ya que, al carecer de un narrador o diálogos, algunas escenas nos pedirán que nos estrujemos los sesos para interpretarlas correctamente o, por lo menos, darle un sentido lógico.
Virginia puede ser amado u odiado. Es complicado que esté entre estos dos polos. Hay que reconocer tanto su originalidad a la hora de hacernos sentir protagonistas de una película, como sus carencias, especialmente a nivel gráfico. Sea como sea, en general deja un muy buen sabor de boca y sin duda resulta una experiencia fresca en una época en la que las remasterizaciones copan el mercado actual de videojuegos, por lo que si buscáis un soplo de aire fresco, se merece una oportunidad.
Historia - 87%
Gráficos - 70%
Jugabilidad - 75%
Sonido - 90%
81%
Virginia se presenta con una aventura muy cinematográfica en un panorama jugable en el que las ideas frescas no predominan. Su planteamiento de película jugable funciona a la perfección y su banda sonora nos dejará momentos muy agradables, consiguiendo transmitir perfectamente el tono de cada escena. Sus carencias técnicas se perdonan fácilmente si valoramos el buen resultado de una propuesta tan arriesgada.