Dead Rising 2, ese juego de Capcom protagonizado por unos cuantos trillones de zombis ambientado en Fortune City (tipo Las Vegas), salió a la venta hace algo más de dos meses, concretamente el 24 de septiembre. Si aún no lo has comprado o estás esperando a que baje de precio, aquí podrás leer otras impresiones sobre este juego, las cuales pueden convencerte para hacerte con él o todo lo contrario, quién sabe.
Así que sin nada más que decir, ahí va mi humilde y personal opinión de Dead Rising 2.
Lo primero que me gustaría decir es que en su día ya jugué al primer Dead Rising en Xbox 360. Sin embargo, no tuve el valor de pasármelo; no por si dificultad ni nada parecido, sino porque acabó aburriéndome cosa mala, sobre todo por su lamentable sistema de guardado. Si bien esto lo han mejorado en Dead Rising 2, en mi opinión sigue sin ser muy intuitivo.
La historia de Dead Rising 2 gira en torno a Chuck Greene, un motorista que decide participar en una prueba llamada Terror is Reality (en ella, cuatro motoristas montados en sus respectivas motos con motosierras a cada lado deben masacrar el mayor número de zombis posibles en la pista) e intentar ganarla para llevarse el premio final. ¿Razón? Con el premio en metálico podrá comprar Zombrex, un antídoto que permite a las personas infectadas no transformarse en zombi, siempre y cuando se suministren una dosis de Zombrex diaria. Chuck Greene tiene una hija, Katey, y ella es la razón por la que el bueno de Chuck lo da todo para no verla convertida en uno de esos bichos, ya que en el pasado fue mordida.
Así pues, la misión principal será la de conseguir Zombrex para Katey… pero claro, siempre ocurre algo inesperado. En el momento que termina TIR (Terror is Reality) algo ocurre: alguien ha liberado los zombis y estos han invadido todo Fortune City. En el momento que Chuck se pone a salvo junto con su hija Katey, por la televisión se difunde un vídeo en el que ve que alguien vistido con la misma ropa que él abre las puertas que liberan a los muertos vivientes. En resumidas cuentas, le han tendido una trampa y quieren incumparle de algo que no ha hecho. De tal forma que Chuck ya tiene dos misiones: conseguir Zombrex para Katey y encontrar al malnacido que está detrás de ese montaje para así demostrar su inocencia. Y sólo tiene tres días para hacerlo, antes de que el ejército llegue al lugar, Fortune City.
A grandes rasgos, esto es lo que nos ofrece Dead Rising 2 en cuanto a argumento. Vayamos ahora a la parte jugable.
Al igual que el primer Dead Rising, DR 2 transcurre en tiempo real, es decir, el tiempo va pasando mientras estamos jugando. Tenemos un límite de tres días (no reales) para realizar todas las misiones posibles, tanto de la historia principal como de las secundiarias. Obviamente, las principales son las más originales y divertidas, mientras que las secundarias consisten -en su gran mayoría- en salvar a gente atrapada y llevarla al refugio (la IA está a la altura, no nos darán ningún problema) o de eliminar a personas que han perdido la cabeza (no literalmente). Eso sí, sin olvidarnos de que cada día de 7:00 a 8:00 de la mañana hay que suministrar Zombrex a Katey, de lo contrario morirá y… Game Over.
La forma de ir haciendo misiones es tan sencilla como ir de un sitio a otro, el que salga indicado en el mapa (se pueden seleccionar una u otra mediante el menú/reloj). En un principio todo es muy novedoso y puede divertir, pero con el paso del tiempo va cansando bastante, más que nada porque una vez se conocen todas las zonas que componen Fortune City se hace algo repetitivo. Es cierto que hay decenas de locales a los que entrar, con cientos de armas y combinaciones de ropa para Chuck (de hecho, se puede pasar una tarde «de compras») y algún que otro minijuego (de golf, las tragaperras, de cartas, etc.), pero cuando se conoce todo deja de sorprender. Menos mal que al rescatar algunos supervivientes estos revelan algunos atajos que permitien ir de una punta a otra en cuestión de segundos, sin necesidad de patear todas las estancias del lugar. Cómo no, tooodas estas estancias están plagadísimas de zombis, cientos de ellos, quienes proporcionan grandes momentos de diversión durante los primeros momentos del juego, matándolos de mil y una formas distintas con el gran abanico de armas disponible. Y es que además de las que hay por Fortune City, también se pueden crear dentro de unos almacenes repartidos por todo el mapeado, siendo ésta una de las novedades más importantes de DR 2: por ejemplo, un bate de béisbol con clavos (mi arma favorita y la que más utilicé), un hacha con un mazo, un cubo con un destornillador (para ponérselo en la cabeza a un zombi), unos puños de boxeo con fuego, un helicóptero teledirigido con un machete como hélices… las posibilidades son muchísimas y variadísimas, a cada cual más sorprendente.
A medida que se vayan cumpliendo misiones y eliminando zombis, Chuck va recibiendo puntos de experiencia, con los que irá aumentando de nivel. Gracias a esto, irá mejorando distintos atributos, como más velocidad, más fuerza, más salud, más sitio en el invenatrio (para llevar armas, comida, etc.), más movimientos, etc. Por ello, será casi vital realizar todo tipo de misiones para que Chuck suba niveles y esté a la altura de las circustancias, que algunos enemigos se las traen. Lo mejor de todo es que, una vez terminado el juego, se puede volver a empezar una nueva partida manteniendo los mismos atributos del anterior personaje, de ahí que Dead Rising 2 gane enteros en la segunda o tercera partida.
Por último, queda hablar de otras de las novedades de Dead Rising 2 respecto a su antecesor: el online. Está compuesto de dos modos, el cooperativo y el competitivo. Mientras que el primero es el típico en el que dos jugadores cooperan (en este caso cargándose zombis a diestro y siniestro), el segundo es más original. Se trata del programa TIR, en el que cuatro jugadores deben competir entre ellos para superar tres pruebas puntuables (se escogen aleatoriamente, en total son nueve), y el que obtenga más puntuación saldrá con ventaja en la cuarta y última prueba.
Lo que sí puede gustar de Dead Rising 2 es…
- … la grandiosa variedad de armas disponibles, que encima se pueden combinar para crear otras mucho más potentes
- … cargarse a miles de zombis siempre es divertido
- … el online, con un modo cooperativo para dos jugadores y otro competitivo en el que cuatro jugadores compiten en distintas pruebas del TIR; muy original
- … empezar una segunda partida con nivel avanzado, haciéndolo todo un poco más fácil
Lo que no puede gustar de Dead Rising 2 es…
- … ir de una punta a otra del mapa esquivando zombis intentando que no te muerdan (imposible, alguno siempre te caza) llega a ser desesperante
- … los tiempos de carga son muy cansinos
- … la forma de guardar partida (pese a que ha mejorado sigue sin ser perfecta) y la de recuperar salud (hay que comer/beber algo para ello, en vez de ser automáticamente como en otros juegos)
- … el efecto sorpresa termina pronto, y a partir de ahí el juego no da más de sí
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