octubre 21, 2021 10:21 pm

[Análisis] Stacking

Con un currículum en el que aparecen títulos como Maniac Mansion, Grim Fandango, The Secreto of Monkey Island, Psychonauts o el carismático Brutal Legend la verdad es que a algunos de nosotros nos resulta bastante difícil no seguir de cerca cualquier proyecto en el que ande metido Tim Schafer.

Pues bien, lo último de este hombre ya prometía desde el primer momento en el que lo vimos en movimiento. Y es que, en un mercado cada vez más saturado de shooters, Rpg´s y juegos de acción en general es muy complicado no fijarse en un videojuego en el que el protagonista es una pequeña matrioska.

Evidentemente nos estamos refiriendo a Staking, el último proyecto de Double Fine, el cual ya hemos la oportunidad de disfrutar a fondo y del cual os ofrecemos nuestro veredicto a continuación. ¿Estás listo para convertirte en el mejor de los deshollinadores?

Como ya hemos comentado más arriba, el argumento de Staking gira alrededor de una pequeña matrioska llamada Charlie Blackmore, el hijo pequeño de una gran familia de humildes deshollinadores dentro del marco de la revolución industrial. Pues bien, como decíamos, la familia de Charlie sobrevive gracias al trabajo de su padre en una de las factorías de El barón, una matrioska que desarrolla el papel del clásico empresario rico, ávaro y malvado de la época.

La ambición de El barón le lleva a raptar a un gran número de jóvenes matrioskas para obligarlos a trabajar en sus fábricas. Y aquí es cuando dará comienzo nuestra aventura, en el justo momento en el que los secuaces de El barón llegan a nuestra humilde casa y se llevan a toda la familia Blackmore para obligarla a trabajar. El hecho de que Charlie sea tan pequeño e inofensivo a simple vista hace que estos malvados personajes pasen literalmente de él y no lo rapten, lo que a la larga será su mayor error pues, como en la mayoría de estas ocasiones, Charlie se armará de valor y emprenderá una fantástica aventura para librar a su familia y al resto de matrioskas de las manos de El barón.

Ya os adelantamos que el argumento de Stacking no es el punto fuerte del juego, algo que tampoco le hace falta pues lo que realmente merece la pena de este título es su original planteamiento jugable, que representa un auténtico soplo de aire fresco dentro de este mundillo.

Pero, viendo las imágenes diréis, ¿y a esto cómo se juega? Pues muy sencillo, todo el sistema jugable se basa en el funcionamiento real de las matrioskas. Como la matrioska más pequeña, podremos “introducirnos” en todas las demás matrioskas para controlarlas y utilizar sus habilidades en nuestro beneficio. Aunque eso sí, todo debe seguir un orden y, por lo tanto, como Charlie representa el tamaño más pequeño, sólo podremos poseer a los personajes que representen el siguiente tamaño al nuestro. Por ejemplo, si denominaramos al tamaño de nuestro personaje como el nivel 1, sólo podríamos poseer a una matrioska de nivel 2; por lo que para conseguir meternos dentro de una matrioska cuyo tamaño sea de nivel 5 antes tendríamos que poseer a otras tres matrioskas, siempre de menor a mayor tamaño.

Pues bien, a partir de ahí todo lo que tendremos que hacer es ir resolviendo diferentes puzles para conseguir que la historia avance. Para resolver estos rompecabezas tendremos que utilizar la habilidad de Charlie para controlar matrioskas ya que cada una de ellas posee una habilidad especial única que nos servirá para resolver algunos de nuestros problemas. Por ejemplo, una de nuestras misiones en el primer nivel será conseguir desalojar un restaurante repleto de matrioskas, una tarea que podremos realizar de tres maneras diferentes. Por ejemplo, una de las soluciones es tomar el control de una joven matrioska hembra y utilizar sus poderes de seducción con el portero para que se quede entretenida y nos deje la entrada libre. Pero otra de las soluciones, y más divertida que la anterior, sería tomar el control de una matrioska que destaca entre las demás por “tener el fuelle un poco suelto”, irnos a la rejilla de ventilación y tirarnos ahí mismo una buena ventosidad para que todos los invitados en el restaurante salgan de él echando chispas.

De esta manera, con la curiosa habilidad de Charlie y nuestro ingenio tendremos que ir superando una gran cantidad de puzles a lo largo de cinco niveles diferentes para, al final, conseguir liberar a nuestra familia del malvado Barón. Lo cierto es que el juego se nos ha hecho algo corto ya que, si no sois de los que os gusta acabar los juegos al 100%, podréis terminar la aventura en poco más de dos horas perfectamente. Si por el contrario queréis exprimir el título al máximo su duración puede llegar a alcanzar las 6 horas de juego, pues tendremos que controlar al menos una vez todas las matrioskas únicas de cada nivel, resolver todos los puzles de todas las maneras posibles y además, realizar una buena lista de travesuras en cada nivel, una faceta muy divertida del título en la que básicamente tendremos que hacer el gamberro con diferentes matrioskas en cada uno de los cinco niveles; tirarnos pedos al lado de matrioskas ancianas, repartir bofetadas, asustar a los niños con una matrioska con forma de payaso macabro o una buena subida de calzoncillos son algunas de estas travesuras, las cuales son muy divertidas de realizar.

En cuanto al apartado técnico, Stacking destaca por encima de todo en su excelente apartado artístico. El juego está planteado como si de una película muda se tratara, algo que le viene como anillo al dedo y que además está mezclado magistralmente con diferentes elementos del teatro clásico de marionetas, todo ello impregnado con el humor que caracteriza las obras de Double Fine. Si a esto le añadimos un desenfadado apartado gráfico que cumple su misión con nota nos da como resultado un título que, además de muy original, es una delicia para nuestros ojos.

Del apartado sonoro hay poco que comentar ya que al estar planteado como una película muda de la boca de los personajes sólo oiremos salir diferentes onomatopeyas. Sin embargo, esto no quiere decir que este apartado no se encuentre a la altura pues el repertorio de temas clásicos que acompaña al juego casan perfectamente con el resto de la aventura.

En conclusión, Stacking es uno de esos soplos de aire fresco que de vez en cuando hacen acto de presencia en el panorama videojueguil y que, sin ninguna duda, encandilará a todo el que lo juegue. A pesar de que nos ha resultado algo corto, su reducido precio justifica las pocas y deliciosas horas de juego que nos ha hecho pasar el último título de Double Fine. Un juego indispensable.

Lo que sí puede gustar de Stacking es…

… su original planteamiento.

… unos puzles muy logrados y que en alguna ocasión harán que nos rebanemos los sesos.

… el gran número de matrioskas que podremos controlar y sus habilidades, algunas de ellas realmente desternillantes.

… un apartado estético excelente.

Lo que no puede gustar de Stacking es…

… la escasa duración de la aventura.

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