Tras Mirror’s Edge, Dante’s Inferno o Dead Space, EA nos trae Shadows of the Damned, un nuevo y estrambótico shooter en tercera persona desarrollado por Grasshoper Manufacture, estudio japonés responsable de Killer7 y No More Heroes.
Descubre los puntos fuertes y débiles de esta original propuesta en nuestro análisis.
Cuando tres genios de la industria se unen para formar parte de un mismo proyecto, la calidad y éxito del mismo están prácticamente asegurados.
O eso debieron pensar en EA cuando dieron el visto bueno a la distribución y producción de Shadows of the Damned, un extravagante shooter surgido de la mente de Suda51 (No More Heroes), quien además cuenta con la colaboración de dos pesos pesados de la industria japonesa del videojuego como son Akira Yamaoka (Compositor de la BSO de Silent Hill) y Shinji Mikami (Devil May Cry, Resident Evil, Vanquish).
Sin embargo, en esta ocasión, ya sea por falta de tiempo o de presupuesto, el resultado de tal unión no llega a cubrir del todo las enormes expectativas depositadas por parte de jugadores y críticas desde su anuncio en 2008.
Veamos por qué:
Historia
Shadows of the Damned nos pone en la piel de García Hotspur, un carismático y despiadado cazador de demonios mexicano cuya principal motivación y razón de existencia es Paula, su enigmática novia.
Nada más comenzar la partida, una cutscene nos muestra cómo Paula es secuestrada en su propia vivienda por un grupo de escurridizos demonios con aspecto de zombi, liderados y comandados por un demonio mayor llamado Fleming.
Tras aprender lo básico y deshacernos de varios demonios, vemos -mediante otra cutscene- cómo nuestro protagonista decide emprender una desesperada búsqueda para traer a su novia de vuelta del inframundo, lugar donde Fleming y sus secuaces la retienen.
Gracias a Johnson, una simpática calavera que servirá de arma y de guía a García, el mismo consigue llegar hasta la entrada del infierno, dispuesto a rescatar a su amada cueste lo que cueste.
Además de características ya vistas en juegos del género como puedan ser las mejoras para las armas o las ejecuciones brutales de enemigos moribundos, Shadows of the Damned introduce con éxito novedosos factores como el de la oscuridad -manto que cubre determinadas zonas y que nos matará si permanecemos demasiado tiempo en su interior, además de hacer invulnerables a los enemigos-, el disparo de luz o las habilidades especiales de cada arma.
El modo para un jugador de Shadows of the Damned -que es el único disponible- nos propone una intensa pero corta aventura llena de tiroteos, huídas, masacres, minijuegos, graciosos diálogos, enfrentamientos con demonios de todo tipo, rompecabezas y abominaciones tan repugnantes como imaginativas que nos mantendrá enganchados durante las escasas 8 horas de juego que ofrece el título.
El juego cuenta con un diseño de jefes finales horroroso, un planteamiento absolutamente lineal, unas zonas de carga excesivas y un escaso plantel de armamento, pero aun así, no te permite abandonarlo hasta acabarlo, pues la historia, sus personajes y, sobre todo, su divertido sistema de combate, te atraparán hasta el final.
Jugabilidad
Shadows of the Damned traslada con acierto -y casi total exactitud- el sistema de juego de Resident Evil 4. Con L1 y R1 apuntamos y disparamos, respectivamente. Con R2 lanzamos el disparo de luz, con círculo golpeamos a los enemigos próximos, con equis rodamos, con triángulo interactuamos con el entorno y con L2 bebemos las bebidas alcohólicas de las que dispongamos.
Cambiamos de arma con las flechas de dirección.
La vida, al contrario que en la mayoría de los juegos de acción recientes, no se regenera de manera automática al no recibir daño.
Para rellenar la barra debemos beber de las botellas anteriormente citadas, -Sake, Tequila y Absenta-, que encontraremos escondidas en barriles destructibles, en expendedoras automáticas o en los comercios del vendedor ambulante, al que pagaremos con las gemas blancas que recojamos de enemigos abatidos.
La oscuridad, mencionada arriba, constituye uno de los ejes principales de la jugabilidad, pues hará que el protagonista entre en un estado de debilitación constante hasta morir, debiendo encontrar colgada en las paredes una -atención- cabeza de cabra para disiparla. Disparando a estas cabezas con el disparo de luz, la oscuridad desaparecerá, pero no la capa protectora que cubrirá a los enemigos que hayan entrado en ella. Un simple disparo de luz o un ataque cuerpo a cuerpo eliminará esta última.
Los movimientos del protagonista, por otro lado son bastante robóticos, que no ortopédicos. Es decir, visualmente son extraños y poco realistas, pero el control responde bien, los problemas con el manejo del mismo o con la cámara son casi inexistentes.
En conjunto, la jugabilidad, aderezada con elementos tan atractivos y originales como la oscuridad y el uso del disparo de luz, es la principal responsable de que el título consiga ser un en todo momento divertido. Bueno, quizás no siempre; los jefes finales, como ya digo, presentan un planteamiento aburrido, repetitivo y visto hasta la saciedad en juegos anteriores.
Gráficos y tecnología
En cuanto al apartado gráfico, Shadows of the Damned hace uso del ya algo manido Unreal Engine 3, destacando sobre todo en la iluminación y mostrando algunas texturas mejorables. Algunos -pocos- escenarios son muy genéricos, pero el resto es bastante espectacular debido a lo intrincado y retorcido de sus elementos.
Mención aparte merecen las animaciones faciales, que en este caso son, lamentablemente, muy malas. Y es que los personajes parecen no mostrar reacción alguna a las distintas situaciones en las que se ven envueltos. En sus rostros no hay pena, ni euforia, ni rabia, ni dolor. No hay más que una cara acartonada.
Las zonas de carga, por último, son bastante molestas debido a su duración y frecuencia. Siempre que entramos en una zona nueva -cada 20 o 30 minutos-, el juego debe cargar durante aproximadamente medio minuto. Además, no se da transcisión alguna entra una zona y otra. Abrimos una puerta, el juego carga, y al pulsar Start, aparecemos en un lugar totalmente distinto.
Sonido
El trabajo realizado por Akira Yamaoka -que además de compositor actuaba en esta ocasión como director de sonido- es, sin duda, uno de los menos apreciables de toda su carrera. Salvo la melodía que suena durante las zonas de carga, el resto de temas resultan ser genéricos, muy olvidables.
Se podría decir que se ha hecho un mejor trabajo en el campo de los efectos de sonido que en el de las composiciones musicales, algo verdaderamente triste teniendo en cuenta el gran talento de Yamaoka.
El doblaje -en inglés únicamente, con subtítulos en español-, por otra parte, es decente en todo caso, sobre todo el de Johnson, la calavera, pero resulta chocante que el protagonista, siendo mexicano, no sepa pronunciar de manera correcta las palabras en español que muy de vez en cuando pronuncia.
Conclusiones
Shadows of the Damned es, pese a sus fallos, un buen juego. Es original, innovador, y sobre todo, divertido. Sin embargo, no es demasiado duradero, carece de modalidades multijugador y su rejugabilidad es escasa.
Estos y otros importantes factores a mejorar de cara a una bienvenida secuela -como el diseño de jefes y las zonas de carga-, impiden que Suda51, Yamaoka, Mikami y su equipo cumplan con las expectativas, obligándonos a pensar que una unión así podía ofrecernos un resultado mucho mejor.
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![[Análisis] Shadows of the Damned](https://livingplaystation.com/wp-content/uploads/2011/08/SOTD-550x295.png)






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