[Análisis] Ninja Gaiden 3

Me estreno en la serie Ninja Gaiden. No, hasta hoy nunca había jugado a ninguno, más allá de las demos de los dos anteriores Ninja Gaiden Sigma de PS3. Bueno, también llegué a jugar a alguna de las primeras entregas de NES, lo que pasa es que hace taaanto tiempo que ya casi ni lo recuerdo.

Os digo esto para que no esperéis el análisis de alguien experto en las aventuras de Ryu Hayabusa, sino más bien todo lo contrario. Sí he leído que esta tercera entrega, en la que no ha participado Tomonobu Itagaki, ha perdido la esencia de la serie, algo que desconozco porque, como digo, no he profundizado en ninguno anterior. Así pues, únicamente me centraré en Ninja Gaiden 3, en explicar todo lo que ofrece sin entrar en comparaciones con sus antecesores (eso mejor que lo hagáis los expertos).

Empecemos.

CAMPAÑA

El modo principal, la campaña, está dividido en ocho días, y en cada uno de esos días realizas una misión situada en una parte distinta del mundo (se viaja mucho, algo que se agradece). Al igual que en la mayoría de juegos que se estructuran por misiones, antes y después de cada una de ellas hay una secuencia de vídeo que narra la historia. Lo más interesante de ésta quizá sea el hecho de conocer la parte más personal y humana de Ryu (quien, al fin, muestra su rostro), así como la maldición a la que tiene que hacer frente. Nada del otro mundo, pero bueno.

Lo único que diferencia cada una de las ocho misiones entre sí es el lugar en el que están ambientadas, porque en todo lo demás son calcadas. ¿A qué me refiero? Pues al desarrollo de las mismas, que lo puedo resumir muy fácilmente: empiezas, avanzas, luchas, avanzas, luchas, saltas, luchas, QTE, luchas, avanzas, luchas, saltas, luchas, avanzas, QTE, luchas, avanzas, luchas, finalizas. Es algo así. Y los QTEs son de esquivar y de atacar, pulsando siempre los mismos botones. En muchas ocasiones acabas harto de hacer siempre lo mismo, una y otra vez, por eso es recomendable completar una misión diaria, porque hacer dos o tres seguidas debe ser un auténtico suplicio.

Vale, puede ser repetitivo pero si los combates son divertidos se salva, ¿verdad? Pues sí, pero ni eso. Porque los combates también los puedo resumir muy fácilmente: esquivas, atacas, esquivas, atacas, atacas, atacas, esquivas, esquivas, atacas, esquivas, atacas, atacas. Es tan simple, con un sistema tan poco profundo, que con pulsar como un loco «L1» (esquivar) y «Cuadrado» y «Triángulo» (ataque simple y ataque fuerte, respectivamente) saldrás airoso de cualquier situación. O casi.

Porque ésa es otra, la dificultad ha sido reducida drásticamente, siendo el juego mucho más arcade y menos táctico (incluso está el modo «Héroe», con autoapuntado, autobloqueo…). Es cierto que en alguna que otra batalla es probable que sufras, más que nada porque muchas veces no sabes ni por dónde te pega el aire con tantos bichos atacándote por todos lados (por culpa, en parte, de que la cámara no siempre acompaña y que incomprensiblemente no existe la opción de fijar enemigos). De todas formas, por lo general no plantea ningún reto. Ni siquiera los enemigos finales, aunque hay dos o tres partes que si no ideas una buena táctica puedes pasarlo bastante mal.

En esos momentos de angustia, cuando peor están las cosas, Ryu cuenta con un as en la manga; un ataque especial del que puede hacer uso tras rellenar del todo una barra mágica (para ello hay que eliminar a enemigos) pulsando -a la vez- «Círculo» y «Triángulo». ¿El resultado? Ryu se transforma en un dragón y se come a todo ser viviente que haya a su alrededor. Aparte de esto, que no es poco, también se recupera salud, así que es un dos en uno. Sin embargo, no es el único ataque especial de Ryu, existe otro que tiene que ver con la maldición que se ha apoderado de su brazo derecho (algo que descubrirás durante la historia): en cuanto éste se «ilumine» de color rojo, con mantener pulsado el botón «Triángulo» reliza devastadores ataques, hasta un total de cinco, aniquilando a los enemigos de un único golpe.

Si te matan no toca volver a repetirlo todo otra vez, sino tan sólo desde ese mismo combate (los que se dividen en dos o tres fases, pues se continúa desde la fase en la que mueras). Es algo que se agradece mucho, porque de lo contrario más de uno seguro que hubiera abandonado el juego a la mitad.

Ryu tan sólo cuenta con dos armas en toda la aventura, su espada y un arco que dispara flechas explosivas. Por si esto no fuera poco, dichas armas son las que son, es decir, no se pueden subir de nivel ni nada por el estilo. Variedad al poder.

Y esto es lo que ofrece el modo historia, combates y más combates, tanto en tiempo real como mediante simples QTEs. Muy repetitivo. A veces te dan ganas de poner el Dual Shock 3 en el suelo y dar a los botones con los dedos del pie para poner la tele mientras, pero no, que haciendo eso te acaban matando (doy fe). El truco es completar una misión diaria, así no se hace tan pesado y parece que te dure más tiempo. Yo me lo he pasado en poco más de cinco horas y he matado a 1.715 enemigos.

MULTIJUGADOR

Ninja Gaiden 3 es la primera entrega de la serie en incluir un modo multijugador competitivo, ya que cooperativo ya había en Ninja Gaiden 2 (en el de PS3, al menos), el cual también está disponible en esta entrega. Así pues, tenemos dos modos dentro del apartado «Sombras del mundo», que es como se le llama al multijugador:

  • Pruebas ninja viene siendo el modo cooperativo. Aquí, dos jugadores combatirán ante hordas enemigos, eliminando todo lo que vaya apareciendo en espacios cerrados. Es parecido al modo supervivencia de otros juegos. Hay hasta un total de diez pruebas, cada una ambientada en un lugar diferente.
  • Batalla de clan viene siendo el modo competitivo. Aquí, hasta ocho jugadores combatirán entre sí en grupos de cuatro, unos contra otros, en espacis cerrados (no tanto como los de «Pruebas ninja», son más amplios). Es parecido al modo duelo a muerte por equipos de otros juegos.

Es un extra que para pasar el rato ni tan mal, aunque es tan limitado (dos modos de juego) que a largo plazo no parece que vaya a tener mucho futuro. Lo único que puede «enganchar» es que en cada partida irás sumando puntos y aumentando de nivel, con lo cual serás obsequiado con nuevos objetos de personalización para tu ninja, como armas y trajes.

GRÁFICOS / SONIDO

El apartado gráfico es quizá lo mejor del juego. Al notable diseño de Ryu Hayabusa -y de los demás personajes secundarios- se le une la gran variedad de escenarios, ambientados en lugares de todo tipo. Lo malo es que son muy poco amplios (a lo FF XIII, para que te hagas una idea) y no hay absolutamente nada que se pueda destruir en ellos. En lo único que podrás clavar tu espada es en los innumerables enemigos que te saldrán al paso, de los cuales cabe recalcar que también habrá mucha variedad, más de lo que suelen tener este tipo de juegos; grandes, pequeños, animales, humanos, bestias, electrónicos, biológicos, vehículos… de todo y más. Si a esto le sumamos que todo se mueve de forma fluida, pues queda un apartado muy bien logrado. Eso sí, mucha sangre y todo lo que quieras pero no hay amputaciones de ningún tipo.

Del sonido no hay mucho que comentar; tajazos, explosiones y gritos es lo que oirás durante toda la aventura. No hay ningún tema musical que destaque, y si lo hay ni me he dado cuenta (si un caso, la que se oye al seleccionar el disco del juego en el XMB y la de los créditos finales). El doblaje al inglés cumple perfectamente, aunque al que no le guste tiene la opción de poner la voces originales, en japonés.

CONCLUSIÓN

Me he estado informando sobre los dos anteriores Ninja Gaiden. Al parecer eran un reto, con una dificultad tan elevada que requerían de mucha técnica y habilidad para salir airosos de las hordas de enemigos. Asimismo, en ellos Ryu Hayabusa contaba con varias armas que podía ir subiendo de niveles… Bueno, pues en Ninja Gaiden 3 no hay nada de eso; el protagonista sólo cuenta con dos armas (una espada y un arco) y los combates contra los enemigos se resumen en pulsar sin descanso los botones de esquivar («L1») y atacar («Cuadrado» y «Triángulo»), lo que le convierte en un auténtico machacabotones con muy poca gracia.

Acerca de Reberant

Firmware 3.1. Rodeado de consolas y ordenadores desde finales de los 80.

Un comentario ¡Hurra!

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