En el retroanálisis de esta semana os voy a hablar de un juego que en su momento pasó bastante desapercibido, ya que apenas tuvo promoción en nuestro país. Se trata de The Legend of Dragoon, un JRPG desarrollado por SCEI, que llegó a Europa en enero del año 2001 (en Japón salió el 2 de diciembre de 1999) y que se ganó un lugar de honor en mis estanterías.
Siendo sincera, no recuerdo con exactitud en qué año jugué a The Legend of Dragoon, si el mismo de su lanzamiento o algún tiempo después, aunque fue en mi época de instituto (y vaya si ha llovido desde entonces). No conocí el juego hasta que lo descubrí en un artículo ojeando una de las revistas de videojuegos de la época (creo que era PSM); lo primero que me llamó la atención fue su título, su estética y el hecho de que los personajes podían transformase en dragones. ¡Dragones! He de decir que por aquel entonces tenía recién estrenada mi afición por la fantasía épica y los dragones me fascinaban. Así que un juego con esas premisas llamaba poderosamente mi atención. Cuando pude me hice con una copia y no jugué a otro juego de la PlayStation hasta terminarlo; horas y horas atrapada por una historia interesante y llena de giros, con personajes muy bien trabajados y desarrollados. Y, además, The Legend of Dragoon es especial para mí porque fue el primer JRPG que me pasé completo (por aquel entonces, FFVII se me había atragantado un poquito).
«The doors of fate are open». «You are free to sever the chains of fate that bind you…»
The Legend of Dragoon parecía empezar planteándonos la típica historia de un mundo en guerra y un héroe que tiene que salvar a la chica, que resulta ser su amiga de la infancia. Sin embargo, pronto descubriríamos que eso no podía estar más lejos de la realidad. Ese solo era el principio, pero no la premisa real de la que parte una historia mucho más compleja de lo que podáis imaginar viendo solos esos primeros minutos de juego.
Tras un comienzo más que intrigante por las preguntas que genera en el jugador, tomábamos el control de Dart, nuestro héroe y protagonista principal de The Legend of Dragoon. El comienzo nos presentaba a Dart regresando a su pueblo natal, Seles, tras pasar cinco años buscando al Monstruo Negro, responsable de la muerte de sus padres cuando era un niño. Antes de llegar a Seles, Dart tiene un encuentro con un enorme dragón verde, del que le salva una misteriosa mujer, de la que por el momento no se nos cuenta nada más. Tras este incidente, Dart descubre que Seles ha sido atacado por el imperio de Sandora y que Shana, su amiga de la infancia, ha sido hecha prisionera y llevada a la prisión de Hellena; al parecer el objetivo del ataque era capturar a Shana, aunque en ningún momento se explica por qué (eso vendrá más adelante). Decidido a salvarla, Dart parte hacia Hellena.
Así comenzaba una aventura y una historia que poco a poco descubriríamos que era mucho más grande de lo que imaginábamos, con el mundo amenazado por un pasado que está volviendo a repetirse, por un enemigo muy antiguo, por una guerra que ya tuvo lugar. The Legend of Dragoon tiene una historia cargada de magia, mitos, extrañas criaturas y un rico trasfondo que afecta a todos los personajes. Una historia compleja y llena de giros y sorpresas y de momentos inolvidables, donde Dart y el resto de sus compañeros descubrirán que son los descendientes de los Dragoons, humanos elegidos que poseen el espíritu de un dragón y que les permite usar sus poderes y cubrirse con una poderosa armadura durante el combate, pero este poder conlleva cierta responsabilidad, y es que los Dragoon solo aparecen en tiempos de necesidad.
Ocho serán los compañeros de viaje de Dart, aunque dos de ellos cambiarán durante la aventura: Rose, Lavitz, Albert, Shana, Miranda, Haschel, Kongol y Meru, y todos ellos podrán convertirse en Dragoons, aunque con algunos deberemos tener cuidado si no queremos perder el espíritu que da acceso a estos poderes, ya que no todos la recibirán automáticamente. Cada uno de los compañeros de Dart tendrá una historia propia, con un pasado, unos sueños y unos objetivos que enriquecen más aun la historia del juego. Ninguno de los personajes es accesorio y todos tienen su importancia, no solo para el combate, sino también para el propio desarrollo de la trama. Por supuesto, los hay más carismáticos o queridos que otros, pero todos ellos cuentan con su propia personalidad y su propio peso en la trama, especialmente el personaje de Rose, con el que tendremos asegurada más de una sorpresa.
Lineal sí, pero no aburrido
La jugabilidad de The Legend of Dragoon podría calificarse de lineal y no estaría equivocado, pues el avance del juego lo era bastante, sin muchos desvíos o misiones secundarias, más allá de alguna testimonial (como cierto enemigo tremendamente poderoso, cuyo enfrentamiento era opcional), con un recorrido del mapa del mundo guiado por caminos prefijados sin opciones a la exploración, pero el juego distaba mucho de ser aburrido.
Lo primero de lo que te dabas cuenta a la hora de afrontar el primer combate (que no tenía tutorial) era que estos no iban solo a consistir en elegir el ataque, la magia o el objeto de turno y esperar el siguiente turno. No, en The Legend of Dragoon los combates iban a resultar bastante más dinámicos y nos iban a exigir estar pendientes de la pantalla.
Basados en el «ancestral» sistema de turnos típico de los JRPG, el grupo de combate lo constituían siempre tres personajes activos, que podríamos cambiar en el menú, pero no durante los propios combates. Al comienzo del juego nuestras opciones estaban limitadas a: Ataque, Defensa, Objeto y Escape, más adelante se añadirían las opciones de Dragoon y Especial. Y no, no había magia al uso, esta se realizaba solo en estado Dragoon o utilizando objetos que tenían los efectos de los hechizos «tradicionales». Pero veamos el Ataque, que es donde residía una de las grandes diferencias de The Legend of Dragoon; cuando atacábamos, un cuadrado grande aparecía en pantalla superponiéndose a uno más pequeño; para poder hacer una cadena de golpes que acabase en un combo final más fuerte, teníamos que pulsar el botón X cuando los lados del cuadrado grande se unían a los del pequeño en una secuencia que variaba según la complejidad y el nivel de los golpes. Al principio solo contábamos con uno de estos golpes, pero según subíamos de nivel desbloqueábamos nuevos más potentes, que podíamos elegir en el menú del juego, en la sección «Añadido». Todos los personajes salvo uno contaban con estos potentes ataques, que además, al realizarlos bien otorgaban PE, puntos de espíritu, para rellenar la barra que nos permitía convertirnos en Dragoon. Pero además, había que tener en cuenta que los enemigos podían contraatacar mientras efectuábamos una de estas cadenas, en cuyo caso teníamos que pulsar en el momento adecuado el botón círculo para evitar sufrir daños y poder seguir con el ataque. Como veis, estar atentos a la pantalla y una buena coordinación mano-ojo eran necesarias para tener éxito en las cadenas de golpe.
Y esto también ocurría de forma parecida cuando nos transformábamos en Dragoon; para atacar teníamos que pulsar X varias veces en un momento determinado para lograr el ataque físico completo del personaje transformado en Dragoon. Los objetos mágicos, los que contaban con la característica «Multi», también tenían la peculiaridad de que si pulsábamos X repetidas veces y de forma rápida, podíamos aumentar la potencia del daño que realizaban sobre los enemigos.
Tanto nuestros personajes como los enemigos tenían afinidades elementales, aunque la de los personajes se veía sobre todo reflejada en la armadura y accesorio que portaran, pues podían llegar a anular todo el daño si el elemento era coincidente. Por ejemplo, Dart es el Dragoon del dragón de Ojos Rojos, por lo que su elemento es el fuego y su última armadura anula el daño de los ataques mágicos de fuego; o Meru que es el Dragoon del Dragón del Mar Azul y cuya armadura final anula el agua, que es su elemento afín. Para saber el elemento afín de los enemigos bastaba con fijarse en el color de la barra donde aparecía su nombre, rojo para fuego, azul para agua, violeta para rayo, marrón para tierra, verde para viento, grisáceo para luz y morado oscuro para oscuridad.
Los combates eran aleatorios, pero no nos llegarían de sorpresa, pues si jugábamos con los indicadores activados, una flecha sobre la cabeza de Dart nos indicaba la proximidad de un nuevo combate al cambiar de verde a amarillo y de amarillo a rojo. Este mismo código de colores aparecía en los combates para señalarnos cuando un enemigo estaba más próximo a morir, de manera que la flecha cambiaba a amarillo cuando su vida bajaba a la mitad y a rojo cuando estaba cerca del final (era una gran sensación ver esa flecha roja tras los combates más largos y complicados del juego). Y los combates tenían cierto componente estratégico, ya que el número de objetos que podíamos llevar entre curativos, de refuerzo y protección y de ataque y debilitamiento estaba limitado a 32, por lo que saber cuántos llevar de cada y cuándo usar los objetos mágicos era importante. Igual que saber cuándo usar el poder de los Dragoon y transformarnos en ellos; la magia de algunos personajes en su forma Dragoon era meramente de ataque, pero había otros que podían emplear magias curativas o revivir personajes muertos. Además, al principio solo podíamos ser Dragoon un turno, pero según los personajes subían de nivel, ganando experiencia en los combates, también subían de nivel de Dragoon, ganando más turnos, hasta un máximo de cinco, para mantenernos en dicha forma. Cuando los tres personajes rellenaban la barra de PE al máximo de turnos, podía activarse la opción Especial; en este estado los tres personajes se convertían en Dragoon y los ataques físicos se realizaban de manera automática, era la forma más potente con la que contabas en combate, pero había que usarla con sabiduría y en el momento adecuado o corrías el riesgo de desperdiciarla.
El sistema de equipo era bastante sencillo, cada personaje podía llevar un arma, un casco, una armadura, unos zapatos y un accesorio. Salvo el accesorio, que había muchos y variados y podían usarlos todos los personajes, el resto del equipo venía restringido para cada uno de ellos, de manera que las espadas solo las usaba Dart, las lanzas Lavitz o Albert, los arcos Shana o Miranda, las hachas Kongol, los estoques Rose, los martillos Meru y los puños Haschel. A diferencia de FFVII, ni las armas ni el resto del equipo cambiaban de apariencia aunque cambiasen de nombre, siempre tenían el mismo diseño, un handycap menor teniendo en cuenta el aspecto impresionante que mostraban los personajes en su forma de Dragoon, con armaduras aladas.
La jugabilidad era, pues, la propia de un JRPG de la época, pero añadía esa dinamicidad a los combates, volviéndolos mucho más atractivos y participativos que los de otros títulos de entonces. Y aunque el avance por la historia del juego era relativamente lineal, eso no le restaba ni atractivo ni complejidad a una trama que se iba complicando por momentos, añadiendo más y más detalles a una historia que iba del pasado al presente del mundo del juego.
Chibis, fondos pre-renderizados y 3D
El apartado técnico de The Legend of Dragoon no era nada malo para la época, ya que hablamos de un juego de 1999. Gráficamente utilizaba una técnica parecida a la que se pudo ver en FFVII; por un lado los escenarios eran fondos pre-renderizados con cámaras de posición fija y el personaje en una especie de versión chibi en 3D (reducido de tamaño y con «rasgos» más infantilizados, aunque esto era mucho menos perceptible en el juego debido a la calidad gráfica de la época), que se podía mover libremente por el entorno del escenario, mientras que en los combates los personajes pasaban a tener su aspecto «real» en altura, tamaño y representación física en 3D. La mayoría de las escenas estaban hechas con el motor gráfico del juego, pero contaba con algunas secuencias CGI bastante impresionantes por aquel entonces, utilizadas especialmente para los momentos más intensos de la historia, como el comienzo o el final. Con los fondos pre-renderizados se le daba un buen nivel de detalle a los diferentes escenarios y lugares por los que Dart y compañía pasaban (el mapa del mundo sí que era una representación en 3D), con ciudades y otras localizaciones bien definidas y reconocibles, además, casi todos las zonas contaban con la presencia de agua, por lo que todavía dotaba al juego de una sensación más orgánica y dinámica.
El modelado y diseño de los personajes en su forma completa de combate no se quedaba atrás y aunque ahora no nos parezcan más que unos cuantos polígonos, lo cierto es que por aquel entonces eran bastante impresionantes, con un buen número de detalles para las ropas y armaduras normales, pero sobre todo para la apariencia Dragoon, que era una delicia. Incluso las secuencias de transformación variaban de un personaje a otro y eran realmente buenas y dignas de verse, igual que los ataques especiales en dicha forma. Y es que los efectos visuales para eso y para determinadas magias también quedaron muy logrados.
Desde luego, The Legend of Dragoon no tenía nada que envidiar a otros juegos del género de la época.
Una BSO más que digna
Respecto al apartado sonoro, The Legend of Dragoon contaba con un más que buen trabajo en cuanto a efectos de sonidos, que acompañaban todos y cada uno de los ataques y magias de los personajes, pero que además estaban presentes en diferentes sonidos que nos acompañaban en los escenarios, dotando al juego de mucha más vida y profundidad. Pero si hay dos cosas que destacaron a The Legend of Dragoon en aquella época, al menos para quien esto escribe, fueron por un lado su banda sonora, y por otro el hecho de que viniera doblado al castellano. Sí, habéis leído bien, doblado al castellano, porque los personajes hablaban con voz real en el juego, especialmente en las escenas CGI, pero también recitaban el nombre de sus golpes cuando realizabas el combo completo. Para mí fue el primer juego RPG con voz y doblado al castellano que jugaba y creedme que eso llamó realmente mi atención. Aunque no puedo dejar de señalar un pequeño fallo en el doblaje, y es que los golpes no fueron traducidos o doblados, de hecho a veces incluso se oyen en japonés, pero de nuevo no deja de ser un fallo menor si lo comparamos con el hecho de que no necesitábamos subtítulos para enterarnos de las cosas que nos contaban en las escenas CGI.
Y en cuanto a la banda sonora, de una gran calidad y variada, con melodías para todo momento del juego, desde el menú, pasando por la música de fondo en los escenarios, las más cañeras y rápidas en los combates y las más épicas y emocionales para las escenas clave del juego, con temas propios para algunos de los personajes. La BSO fue compuesta por Dennis Martin y Takeo Miratsu y acompañaba al juego de una gran manera, ayudando a crear la atmósfera necesaria y a hacer que la inmersión en el juego fuera mayor. Y mención especial (al menos por mi parte) merece el tema principal del juego y que suena al comienzo del mismo, «If you still believe», interpretada por Elsa Raven.
Un juego imprescindible para el fan de los JRPG o los RPG
En conclusión, The Legend of Dragoon resultó ser un juego más que completo; cierto, era lineal en su avance y en tema objetos estaba bastante limitado, pero presentaba algunos aspectos novedosos en su jugabilidad y en su sistema de combate por turnos. Contaba una historia que, si bien gira en torno a la idea de salvar el mundo de la amenaza de turno, lo cierto es que tiene muchísima más profundidad, con sorpresas y giros argumentales que no siempre se ven venir, y, sobre todo, con unos personajes redondos, con peso en la historia, algunos más que otros, eso es verdad, pero que en general todos se ganaban un pedacito de tu corazón y era triste despedirse de ellos al final del juego.
The Legend of Dragoon es un juego que todo amante de los JRPG y los RPG debería al menos probar, pues merece la pena y además cuenta con una más que respetable cantidad de horas de juego (a mí me llevó casi unas 50 horas completarlo) repartidas en sus 4 CD´s. Sin duda alguna, mereció haber tenido más repercusión de la que realmente tuvo. Y sobre todo ¡Dragones!
Puntuación
Gráficos - 95%
Jugabilidad - 85%
Sonido - 100%
93%
The Legend of Dragoon es un juego que todo amante de los JRPG y los RPG debería al menos probar, pues merece la pena y además cuenta con una más que respetable cantidad de horas de juego (a mí me llevó casi unas 50 horas completarlo) repartidas en sus 4 CD´s. Sin duda alguna, mereció haber tenido más repercusión de la que realmente tuvo. Y sobre todo ¡Dragones!
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