octubre 17, 2017 5:47 am

Análisis Final Fantasy XII: The Zodiac Age – uno de los grandes del rol vuelve muy mejorado

La duodécima entrega de la aclamada franquicia de rol Final Fantasy es, sin ningún lugar a dudas, una de las que más discusiones ha suscitado sobre si es realmente buena o simplemente no se encuentra a la altura de la saga. Su salida tuvo lugar allá por el año 2006 (2007 para nosotros, los meros jugadores occidentales) durante los últimos coletazos de la segunda sobremesa de Sony y cuando la salida de PlayStation 3 al mercado se encontraba ya a la vuelta de la esquina. A pesar de ello, el título supo explotar al máximo las posibilidades del hardware de PlayStation 2, algo que queda más que demostrado con esta nueva remasterización que realmente nos hace dudar si dicha máquina pudo realmente mover un videojuego como el que tenemos ahora delante (sin contar los añadidos que éste trae consigo, claro está).

No obstante, los principales motivos que provocan el ya citado debate son una trama muy adulta y los notables cambios jugables que el juego demuestra y que son fruto de la dirección de Yasumi Matsuno, así como posiblemente de toda una serie de discrepancias que mantuvieron los responsables del desarrollo del título (así como la misma Square Enix). Sin embargo, más de diez años después de la puesta a la venta del original Final Fantasy XII, llega a nuestras manos The Zodiac Age: una revisión del mismo que, ayudada por toda una serie de mejoras tanto técnicas como visuales, promete terminar de una vez por todas con la discusión, demostrando indiscutiblemente que esta obra también merece ser reconocida como un espléndido JRPG de una de las franquicias más reconocidas de la desarrolladora japonesa.

La invasión de Dalmasca da pie a una trepidante trama que nos atrapará durante innumerables horas

La trama que se desarrolla a lo largo de Final Fantasy XII The Zodiac Age y del título original, por supuesto, es una de las más sobrias y adultas vistas hasta el momento en la franquicia. La historia del título deja de lado la fantasía y la más pura epicidad del “Salvar al mundo” de las clásicas entregas para proponernos la “simple” tarea de librar nuestra patria del yugo de una potencia invasora.

De este modo, el juego nos sitúa en Dalmasca, una pequeña región que se encuentra ubicada entre Arcadia y Rozaria, dos grandes superpotencias que se encuentran inmersas en una continua disputa militar que ha desembocado en una suerte de muy inestable situación de “Guerra Fría”. Sin embargo, la paz que reina en Dalmasca se ve interrumpida por la invasión del Imperio Arcadio, sometiendo a todos sus habitantes a un estado opresor al que no aceptan, pero del cual tampoco se pueden librar.

Bajo este marco conocemos a Vaan y a Penelo, dos jóvenes que han quedado huérfanos por culpa de la guerra y que malviven en Rabanasta, la capital de Dalmasca, sin ni siquiera tratar de ocultar su rencor hacia el Imperio. Aunque estos dos personajes sean presentados tal y como lo serían los protagonistas de todo buen RPG, en esta extraña ocasión deberán contentarse con acompañar de una forma algo secundaria a las verdaderas estrellas de la trama (cumpliendo, eso sí, un importante papel en todo cuanto acontece). Esto desemboca en una extraña situación en la que encontramos al claro protagonista principal como uno de los personajes más planos y menos interesantes de todo el grupo de personajes principales, algo que llama la atención de forma negativa pues los demás miembros del grupo protagonista (y los enemigos principales) sí que cuentan con un trasfondo y una personalidad muy trabajados.

Todo esto, sin embargo, solamente servirá como punto de partida para una historia que, aunque diste mucho de lo que esperaríamos de cualquier Final Fantasy al uso, también cuenta con multitud de similitudes. Ejemplo claro de ello es que a medida que avancemos por la trama, ésta se complicará más y más llegando a reclamar toda nuestra atención gracias al interés que llega a suscitar, así como al gran trasfondo que el universo de la franquicia le confiere. Y es que sí, el título también cuenta con numerosas particularidades inherentes al nombre de Final Fantasy (como razas, magia, etc…), aunque el título consigue brillar con luz propia gracias a su interesante argumento y a su gran guion.

Tampoco podemos pasar por alto la lentitud con la que se nos presenta en ciertas ocasiones la historia. Ésta se ve truncada en ciertos momentos por las grandes extensiones que separan los distintos sitios de interés del juego, así como por las actividades secundarias y por las posibilidades de exploración (algo limitadas, eso sí) con las que el título cuenta.

El juego nos ofrece un compendio de mecánicas tanto clásicas como modernas afines al género del rol

En cuanto a jugabilidad se refiere es donde se encuentra el verdadero debate con el que hemos abierto este análisis. Cronológicamente hablando, el título está situado a la perfección, pues se halla entre el undécimo lanzamiento de la franquicia y Final Fantasy XIII: el primero de ellos un MMORPG y el segundo un título que prometía volver a los orígenes de la saga (al menos en lo que a mecánicas se refiere).

Siendo consecuente con ello, Final Fantasy XII nos presenta una jugabilidad que mezcla ambos géneros en un experimento un tanto extraño pero muy interesante que convierte el combate en una experiencia pocas veces vista. Para comenzar, se dejan de lado totalmente los encuentros aleatorios, permitiéndonos ver en todo momento y decidir si combatimos o no contra los diferentes enemigos que encontraremos desperdigados por el mapa. Una vez nos encontremos inmersos en un combate (algo que se llevará a cabo en el mismo escenario por el que nos moveremos libremente), nuestros personajes tendrán libertad de movimiento y la acción se desarrolla por turnos, aunque tendremos la posibilidad de automatizar de forma tan compleja como elijamos las acciones tanto del personaje que controlemos como las del resto del grupo.

También podremos tomar el control de todos nuestros personajes aliados tantas veces como lo deseemos para darles órdenes y que ignoren los Gambits con los que previamente los hemos programado (tranquilos, más adelante profundizaremos en esto). De esta forma, el combate puede llegar a ser prácticamente tan ágil como en el de cualquier Action RPG (modelo que más adelante adoptaría la saga de forma definitiva), o frenar el ritmo para disfrutar de una suerte de combate clásico por turnos. La tercera opción, y la que nosotros elegimos y aconsejamos elegir, es la de crear una mezcla de ambos estilos, dejando a nuestros personajes actuar según los Gambits pero controlándolos para realizar las acciones que deseemos en los momentos críticos del combate.

El sistema de Gambits es la solución que Final Fantasy XII nos propone ante el dilema de crear una estrategia previa al combate. Los distintos módulos habrá que adquirirlos a través de las tiendas del juego (tranquilos, sin micropagos) y podremos combinarlos entre sí para programar toda una amalgama de normas que guiarán a nuestros personajes a comportarse de determinadas formas en determinados momentos. Así explicado puede parecer fácil crear un modelo eficaz que nos sirva para todo el juego, sin embargo, los distintos enemigos y sus muy diferentes estadísticas y particularidades nos obligarán a cambiar una y otra vez nuestra estrategia, eliminando así cualquier tipo de repetitividad que pueda aparecer con el paso de las horas.

Además, la revisión The Zodiac Age ha llegado con toda una serie de mejoras de lo más notables y que nos permitirán disfrutar aún más de la gran experiencia de juego que nos ofrece el original Final Fantasy XII. El ejemplo más claro de ellas es la que da nombre a la remasterización y la cual nos permitirá hacer uso a los jugadores occidentales del Sistema de Licencias Zodiac Job System. En el título original nos veíamos obligados a aprender magias, habilidades y demás bonificaciones a cambio de Puntos de Licencia (los cuales se ganan en combate al más clásico estilo) en un tablero gigantesco y demasiado confuso como para poder permitirnos dominarlo sin la ayuda de mucho, mucho esfuerzo o de una guía. En The Zodiac Age este tablero funciona del mismo modo, pero se ha dividido en 12 especializaciones (como Arquero, Lancero, Mago Rojo, Mago Blanco, …). Cada una de ellas cuenta con su propio tablero y habilidades para desbloquear, aunque distintas especializaciones pueden compartir las mismas habilidades. De esta forma se nos ofrece la posibilidad de diferenciar de una forma muy clara el rol que deseemos otorgar a los distintos personajes, así como conferirles dos especializaciones diferentes para combinar estilos y técnicas en un punto avanzado de la trama.

Tampoco podemos dejar pasar por alto otras novedades como la posibilidad de modificar la velocidad de nuestra partida con aumentos de x2 o x4, poder tomar el control de los diferentes aliados temporales que se nos unirán a lo largo de nuestra aventura (así como de los Espers, invocaciones de Final Fantasy XII), o de la introducción de dos modos distintos de New Game +. A todo ello se le une la eliminación por completo de las pantallas de carga (o, al menos, de su sustitución por otras muy llevaderas que ejercen de un muy útil autoguardado), así como una nueva modalidad de juego llamada Desafío que encontraremos en el menú principal y que nos permitirá enfrentar a nuestros personajes (incluyendo sus niveles, habilidades y stats) con oleadas de enemigos que nos otorgarán experiencia, Puntos de Licencia y objetos de lo más útiles.

Vaan, Ashe y el resto del elenco lucen como nunca gracias a esta remasterización

No obstante, todas las mejoras anteriormente citadas no son lo único en lo que Final Fantasy XII: The Zodiac Age destaca frente a su lanzamiento original, pues esta remasterización también nos ha llegado con un mejorado aspecto visual. Las texturas HD se alían con la resolución de 1080p para ofrecernos un auténtico espectáculo gráfico al que, por supuesto, también le ofrece una gran base el estilo artístico que le fue conferido al título de manos de Yoshitaka Amano y del resto del equipo desarrollador. La apariencia del juego nos ha deslumbrado de nuevo, apostando por el realismo por encima del estilo anime al que ya nos tenían (y nos tienen) muy acostumbrados los JRPG. La excelente apariencia de los personajes, de las diferentes razas y de todo cuanto encontramos en Final Fantasy XII nos ayuda a dejarnos llevar por un trasfondo que ha sido trabajado en cada detalle. Además, tampoco podemos pasar por alto las mejoras de las que esta remasterización puede presumir en una PlayStation 4 Pro, pues la revisión de la sobremesa de Sony también ayuda al título a lucir aún mejor (a pesar de que tanto el análisis como las imágenes que podéis ver en él están sacadas de una partida jugada a través de una PlayStation 4 estándar).

La Banda Sonora y los efectos de sonido no tienen nada que envidiarle al aspecto visual. La música de la que hace gala Final Fantasy XII: The Zodiac Age goza de una renovada juventud fruto de haber sido grabada desde cero, algo que ha permitido hacer uso de la tecnología actual para hacernos disfrutar de toda la calidad de una gran obra creada por las brillantes mentes de Hitoshi Sakimoto y, del más reconocido, Nobuo Uematsu. El título nos permitirá elegir, sin embargo, si preferimos poner nuestra nostalgia por delante y disfrutar de la aventura escuchando la original BSO, o adentrarnos de lleno en ella acompañados de la nueva grabación. De igual forma, los excelentes doblajes que también podremos elegir disfrutar serán con las voces de los personajes en inglés y en japonés, acompañadas, eso sí, de subtítulos en perfecto castellano.

Conclusión

Final Fantasy XII: The Zodiac Age nos permite volver a tenderle la mano a una obra algo incomprendida de una de las franquicias más reconocidas de aquella época (así como de la actualidad). Los encargados de la remasterización han realizado un excelente trabajo tanto en el apartado técnico como en el jugable, dotando al título de una nueva juventud y ofreciéndole a la obra de Yasumi Matsuno toda una serie de mejoras que nos ayudarán a disfrutar de la gran aventura que nos propone el JRPG.

Historia - 90%
Jugabilidad - 77%
Gráficos - 77%
Sonido - 92%

84%

Final Fantasy XII: The Zodiac Age nos permite volver a tenderle la mano a una obra algo incomprendida de una de las franquicias más reconocidas de aquella época (así como de la actualidad). Los encargados de la remasterización han realizado un excelente trabajo tanto en el apartado técnico como en el jugable, dotando al título de una nueva juventud y ofreciéndole a la obra de Yasumi Matsuno toda una serie de mejoras que nos ayudarán a disfrutar de la gran aventura que nos propone el JRPG.

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Acerca de GabiStark

Amante de la ciencia ficción y de los videojuegos, mundo en el que me inicié con una Sega Mega Drive, enganchado totalmente con el Final Fantasy 7, la saga que me enamoró. Desde entonces, siempre he llevado este mundo en las venas, orgulloso partidario de Sony, habiendo tenido todas sus consolas y disfrutado multitud de horas con ellas; y de PC, el cual también me ha dado mucho.

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