julio 17, 2019 11:55 am

Análisis La Tierra Media: Sombras de Guerra – A la caza de Sauron

NOTA: El contenido de este análisis puede contener spoilers del juego anterior, Sombras de Mordor.

Siempre se ha dicho eso de que segundas partes nunca fueron buenas, pero hay casos muy recordados que desmienten el mito, como lo fue en su día Jak II, secuela del recordado Jak & Daxter, o Uncharted 2, que elevó el tono épico de las aventuras de Nathan Drake a un nivel insospechado. No siempre sale mal la jugada, y es por eso que muchos de los jugadores que en su momento adoraron La Tierra Media: Sombras de Mordor, se preguntan ahora si esta segunda entrega, que lleva por título Sombras de Guerra estará a la altura de las expectativas. ¿Era necesaria una segunda aventura de Talión? ¿Ha tenido un acabado a la altura de lo esperado a pesar de su anuncio repentino hace unos cuantos meses? Todo eso lo vamos a responder en las próximas líneas, así que sin más, manos a la obra.

UN ANILLO PARA GOBERNALOS A TODOS… ¡O DOS!

Y para entrar al meollo de la cuestión, nada mejor que empezar por la historia, que se forma sobre los cimientos de lo que en su día J.R.R. Tolkien creó para su universo de El Señor de los Anillos. Y decimos que se forma sobre los cimientos, sí, pero todo lo que hay encima de esos cimientos son cosas totalmente nuevas, sacadas fuera del canon original con la idea de poder forjar una nueva historia nunca antes contada, y así dar personalidad a esta entrega. Habrá quien no esté de acuerdo con esto. Habrá quien sea tan fiel a Tolkien que no soporte ver cosas tan sacadas de la manga que no tengan sentido para ellos, pero para poder disfrutar de Sombras de Guerra hay que saber perdonar estas licencias que se han tomado los chicos de Monolith, y unas vez las perdonemos, podremos estar en paz y comenzar a disfrutar del viaje.

Un viaje que nos pondrá de nuevo en las botas de Talion, el montaraz guardián de la puerta negra que fue asesinado en su día junto a su familia por las fuerzas de Sauron, y que fue revivido por Celebrimbor, un elfo forjador de anillos que tiene sus asuntos pendientes con el Señor Oscuro. En esta segunda entrega toca dar un paso adelante, por lo que Talion y Celebrimbor deciden ir a los fuegos del Monte del Destino a forjar un segundo anillo de poder. Un nuevo anillo que esté libre del yugo de Sauron y que contenga en su interior toda la fuerza vital de Celebrimbor, para así poder usarlo contra el enemigo y darle muerte. El problema viene cuando a Talion y Celebrimbor le arrebatan este anillo, momento en el que comienza nuestra nueva aventura, de la que no contaremos nada más para no dar destripes importantes.

El segundo anillo de poder será la clave para derrotar a Sauron

 

Aquí pues es donde Monolith se ha tomado la primera y poderosa licencia. El anillo único ya no es único. Hay dos anillos de poder que son capaces de controlar a todos los demás, y sobre estos anillos gira la historia. Nos tenemos que embarcar en un viaje para reunir un ejército lo suficientemente poderoso para hacer frente a las hordas de Sauron, restando poco a poco su poder sobre las diferentes regiones de la Tierra Media, e imponiendo la luz sobre la oscuridad. A diferencia de lo que sucedía en Sombras de Mordor, en este Sombras de Guerra la historia está bastante mejor llevada, con multitud de cinemáticas que nos van añadiendo más y más información, y es que en esta segunda entrega la cantidad de misiones principales de historia que se incluyen es muy superior, por lo que la duración de la historia si vamos al grano puede ser perfectamente el doble que la primera entrega.

Con respecto a los personajes, hay muchos más, y con una personalidad bastante más trabajada, lo que hará que nos sintamos más cercanos hacia ellos. No faltarán tampoco las apariciones de personajes conocidos de El Señor de los Anillos, los cuales no están exentos de polémica por su aparición al margen del canon oficial, pero que cumplen con creces su cometido en la historia y nos hacen perdonar rápidamente esos cambios. Mención especial al aspecto de Ella-Laraña, la cual puede adoptar un aspecto humano que, aunque ha causado mucho revuelo, le queda de maravilla. Al margen de las críticas que ha recibido, este nuevo aspecto la convierte en un personaje muy interesante y del que estaremos deseosos de saber más a lo largo de la aventura, cosa que podremos hacer ya que parte del arco argumental está centrado en ella.

En definitiva, la historia de Sombras de Guerra, aunque no es sobresaliente, engancha bastante más que la de su predecesor, y tendremos ganas de seguir avanzando para saber qué destino le deparan a los diferentes personajes con los que Talión tiene que llevar a cabo sus alianzas.

HAY UN MUNDO DE LUZ MÁS ALLÁ DE MORDOR

Pasando a la parcela gráfica y de sonido, podemos decir que este Sombras de Guerra luce bastante bien a niveles generales. Hay que tener en cuenta que este título juega con ventaja con respeto a su predecesor, y es que ahora abandonamos las oscuras Puertas de Mordor que dotaban al anterior juego de una paleta de colores demasiado oscura, encontrando así parajes bastante iluminados, cubiertos de vegetación, donde el juego demuestra sus mejores virtudes a nivel artístico. Seguiremos visitando zonas muy oscuras que nos recordarán a las Puertas de Mordor, como por ejemplo Cirith Ungol, pero luego veremos el cambio de registro espectacular que se produce cuando visitemos lugares como Núrnen, cargados de iluminación y vegetación, lo que hará que el motor gráfico del juego saque sus mejores galas a la luz.

En Sombras de Guerra también visitaremos zonas cargadas de luz

 

No obstante este motor gráfico sí que tiene sus claroscuros. Mientras que por un lado a nivel artístico es bastante sorprendente por su diseño de mapas, sí que nos da la sensación de que en los tres años que ha pasado desde el lanzamiento de Sombras de Mordor la cosa no ha evolucionado lo suficiente. No hay apenas diferencia en el diseño de enemigos y personajes más allá de unas ligeras mejoras a nivel de definición y poco más. Da la sensación de que el motor gráfico o bien no da para más, o bien que ha habido algo de prisas o vagueza durante el desarrollo, dejando un poco de lado a los diseños de personajes en favor de los escenarios. Ojo, como hemos comentado al principio de este apartado, el resultado es bastante bueno a niveles generales, pero claro, no dista mucho de lo que ya vimos hace tres años. Estamos ante un apartado gráfico bastante sólido, pero que podía haber dado más de sí teniendo en cuenta el tiempo que ha pasado desde Sombras de Mordor.

Las animaciones de los personajes tampoco decepcionan, pero volvemos a lo mismo. Hay muchísimo reciclado de animaciones de combate y de movimiento. Entendemos que es lógico pensar que si llevamos al mismo personaje que en la entrega original, lo normal es que se mueva igual, pero claro, cuando nos metemos al meollo de la cuestión y empezamos a combatir, vemos que el combate sigue sin tener un sistema tan pulido como el del formato en el que está basado, que es el que popularizó la saga Batman: Arkham. Algunas animaciones siguen siendo algo toscas y aunque, evidentemente, entendemos que el reciclaje de parte del material de animaciones es algo que se pueda dar en todas las secuelas de videojuegos que se precien, en Sombras de Guerra se nota demasiado y no parece que haya habido un buen avance en este sentido, cosa bastante importante ya que el combate es la mecánica principal del juego.

Cabe destacar, eso sí, que el rendimiento del juego es realmente bueno. Oleadas de orcos por doquier y no hemos notado ni una bajada de frames. El juego se ha mantenido estable a 30fps en todo momento, y hablamos tras haberlo jugado de cabo a rabo en una PS4 estándar.

El rendimiento del juego es excelente incluso con el campo de batalla cargado de enemigos

 

Si hablamos ahora del sonido, estamos ante un apartado al que pocas pegas podemos poner. A nivel de banda sonora es costumbre ver el buen trabajo que hace Warner Bros con sus producciones, por lo que podéis esperar una buena cantidad de temas orquestales que sin duda dan placer al oído. Además, tenemos que destacar que el doblaje al castellano que se ha realizado es uno de los mejores que hemos visto en bastante tiempo, con voces que encajan a la perfección en cada personaje, así como interpretaciones más que creíbles.

El sonido de las espadas chocando, la carne desgarrándose, los mazazos de los enemigos gigantes, las explosiones… Todo en este aspecto luce a muy buenos niveles, y nos sentiremos sin duda como dentro de una película de la saga.

En resumen, Sombras de Guerra deja un buen sabor de boca a nivel artístico. El problema es que pone todos los ingredientes sobre la mesa, pero quizás falla en las cantidades de los mismos. Habría estado bien trabajar un poco más las animaciones y el modelado de personajes, pero el resultado obtenido no deja de ser notable.

SI NO PUEDES VENCER AL ENEMIGO, ÚNETE A ÉL… O ÚNELO A TI

Pasando al terreno de la jugabilidad, quizás el punto más sorprendente del título, Sombras de Guerra apuesta por convertirse en un juego con bastantes tintes estratégicos, y esto se debe precisamente al empeño que han puesto en Monolith en trabajar el pilar fundamental que le dio fama a la franquicia: el Sistema Némesis. A lo que ya vimos en Sombras de Mordor tenemos ahora que sumar ahora la muy interesante necesidad de crear nuestro propio ejército reclutando a los capitanes orcos del bando de Sauron. A media que vamos avanzando en la historia, podremos reclutar orcos cada vez más poderosos y darles roles dentro de nuestro ejército. Podemos elegir a un orco para que sea nuestro guardaespaldas y acuda en nuestra ayuda cuando estemos en peligro, o por ejemplo enviar a un orco aliado a infiltrarse en las filas de un poderoso caudillo enemigo para que le apuñale por la espalda en un ataque a traición. También podremos enviar a otros a realizar amenazas de muerte a capitanes del bando de Sauron para así hacerles subir de nivel para luego reclutarlos cuando sean más poderosos. Las posibilidades son tremendas, y el Sistema Némesis nos brindará muchísimas artimañas para formar el ejército ideal. No habría estado mal que el tutorial hubiera sido algo más extenso, ya que da la sensación de que hay detalles del Sistema Némesis que el juego no nos explica, pero si le dedicamos tiempo enseguida nos convertiremos en todo un Señor de la Guerra.

 

Una vez nuestro ejército esté a nuestro gusto, será el momento de afrontar las misiones de asedio, en las cuales nuestras tropas librarán una encarnizada batalla frente a las tropas de Sauron para arrebatarle una fortaleza, la cual estará liderada por un Señor Orco. Es aquí donde el espectáculo está servido, ya que la sensación de estar metido en una batalla digna de las mejores escenas de El Señor de los Anillos se hace palpable. Oleadas de orcos por todos lados, dragones, trolls, etc. Un auténtico espectáculo que pone de manifiesto lo mucho que ha mejorado esta entrega en cuanto a la profundidad del sistema Némesis, con el cual podremos sembrar incluso espías entre las filas de los enemigos para que así el Señor Orco del lugar se confíe para finalmente recibir una puñalada por la espalda.

Sabiendo estos detalles sobre cómo formar nuestro ejército, ahora es cuando nos tocará decidir cómo afrontar la aventura, y para ello tendremos misiones que se dividen en diferentes arcos argumentales, además de los eventos temporales que ya vimos en la primera entrega, caracterizados por duelos entre dos capitanes, cacerías de bestias, etc. El orden para superarlas lo decidimos nosotros, por lo que seremos los encargados de decidir qué hacer en todo momento. A medida que vamos superando misiones, obtendremos experiencia que nos hará subir de nivel, momento en el cual podremos elegir qué habilidades mejoramos en un árbol de habilidades algo más profundo que en Sombras de Mordor, pero bastante sencillo de usar. Además, también recibiremos mirians, que es la moneda de cambio del juego, con los cuales podremos comprar mejoras para nuestro ejército, así como cajas de loot para Talión.

Y aquí es donde viene quizás la parte más polémica de Sombras de Guerra. Precisamente hablamos de esas cajas de loot, con las cuales recibiremos equipo para Talión dependiendo del nivel de las mismas. De entrada puede parecer tan simple como comprar cajas a cambio de mirians. Pero el problema viene cuando vemos que el juego tiene la opción de comprar cajas con mejor equipo a cambio de dinero real. Esto quiere decir que si pasamos por caja, haremos que la progresión de nuestro personaje sea mayor, y que por lo tanto la aventura sea más fácil que si no pagamos, ya que evidentemente el loot de las cajas de pago será mejor. La intención de Monolith con el tema de los micropagos es que aquellas personas que tengan menos tiempo para jugar, puedan progresar antes en la aventura si pagan, pero la realidad es que es una medida que no va a contentar a demasiada gente, ya que implica que tener menos tiempo es igual a pagar para avanzar más rápido. Una medida que consideramos prescindible y que empaña ciertamente la jugabilidad, ya que estamos hablando de un juego sin multijugador al uso.

Las cajas de loot son el aspecto más criticable del título

 

No obstante, y a pesar de lo que hemos comentado, que no cunda el pánico. Podremos terminar Sombras de Guerra sin necesidad de pagar. Las cajas de loot se podrán comprar con los mirians anteriormente mencionados, por lo que simplemente tendremos que dedicarle más tiempo al juego, que evidentemente significa alargar la vida del mismo de manera artificial, pero si tenéis paciencia será un problema menor.

Una vez que nos ponemos a los mandos de Talion veremos que el sistema de combate vuelve a ser el mismo que en el juego anterior. Un sistema basado en atacar con cabeza y no a lo loco, además de tener que estar atentos a los ataques de los enemigos para evitarlos. Este es precisamente un apartado que nos habría gustado que hubiera mejorado más después de tres años. El combate se siente exactamente igual que en Sombras de Mordor. No da la sensación de que haya progresado apenas, y aunque hay alguna habilidad nueva casi todo es igual a lo que ya vimos, por lo que en este campo no hay sorpresa alguna. Como parte positiva destacar que al ser un sistema de batalla tan interactivo para el jugador, sigue resultado extremadamente divertido a día de hoy.

Alguna que otra vez hemos encontrado problemas con el control, ya que la respuesta del personaje no siempre es la mejor en todos los casos. Hemos notado errores especialmente en las zonas de saltos entre murallas o edificios, donde el personaje no muestra una respuesta apropiada desviando sus saltos a zonas no deseadas, por lo que más de una vez hemos caído al suelo intentando saltar a un tejado.

No obstante, a pesar de estos pequeños tropiezos, hay que decir que la diversión está servida, ya que la enormidad del título sumada a las tremendas posibilidades de combate que ofrece el Sistema Némesis es complicado aburrirse en un buen tiempo.

¿CUÁNTO SE TARDA EN CONQUISTAR LA TIERRA MEDIA?

Este es el apartado más extraño de analizar, y es que no podemos dar una cifra concreta de las horas que podemos pasar hasta terminar Sombras de Guerra. El motivo de esta dificultad para dar este dato es culpa básicamente de las cajas de loot. Como hemos comentado, si no quieres, no pagas, pero claro, no pagar conllevará tener unos compases finales del juego bastante tediosos, en los cuales nos veremos obligados a jugar y jugar hasta poder desbloquear los mejores orcos posibles, cosa que no tendríamos que hacer si decidimos pasar por caja. Una decisión bastante cuestionable por parte de Monolith y que cuesta entender en un juego con una apuesta principalmente monojugador.

Aproximadamente se puede decir que es complicado bajar de las 30 horas para terminar Sombras de Guerra, pero claro, si decidimos pagar para conseguir el mejor equipo y ejército, evidentemente el número de horas puede descender drásticamente. Como hemos comentado, este apartado es muy ambiguo y da lugar a mucha polémica, por lo que simplemente podemos decir que es un aspecto que depende del propio jugador. Si se pretende que Sombras de Guerra sea más asequible y directo en los tramos finales, hay que pagar. De lo contrario habrá que forjar el ejército con mucha paciencia para poder ver la escena final.

Historia - 75%
Jugabilidad - 80%
Gráficos - 80%
Sonido - 85%

80%

La Tierra Media: Sombras de Guerra llega pisando fuerte con su Sistema Némesis reforzado, que nos da la sensación de ser todo un señor de la guerra. Las bases del juego original se mantienen, pero añadiendo pequeños toques aquí y allá que harán las delicias de los fans del género. Lástima que algunas decisiones cuestionables, como el sistema de micropagos, no terminen de cuajar y simplemente se conviertan en un lastre que alarga artificialmente un juego que, con un poco más de cariño, habría sido un candidato firme al GOTY.

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Acerca de AlCujune

Diplomado en fisioterapia por vocación, amante de los videojuegos por pasión. Llevo con un mando entre mis manos desde que tengo uso de razón. Soy de los que disfrutan oliendo los juegos recién desprecintados.

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