Hace relativamente poco que salió a la luz un nuevo shonen en forma de manga que consiguió cautivar el corazón de muchos seguidores de este arte y su género. Hoy en día, Black Clover se ha convertido ya en uno de los mangas, y anime, más prolífico de los últimos años gracias a su intensidad, al carisma de sus personajes y a sus irreverentes toques de humor (que hacen que obviemos los insufribles berridos de su protagonista, e incluso que le cojamos cariño al bueno de Asta).
Debido a la trayectoria que está alcanzando la historia original de Yuki Tabata, no es de extrañar que los chicos de Bandai Namco se hayan puesto a trabajar para crear su propia adaptación a la industria del videojuego. Con el nombre de Black Clover: Quartet Knights, este proyecto vio la luz el pasado mes de septiembre con algunas propuestas interesantes, pero también con una fuerte apuesta por el componente multijugador la cual puede convertirse rápidamente en uno de sus mayores lastres jugables.
Un joven y prolífico anime le presta un trasfondo lo suficientemente profundo e interesante a este videojuego

La historia del manga/anime nos invita a adentrarnos en un universo de fantasía medieval en el que la magia lo es prácticamente todo. El protagonista de la misma, sin embargo, es el único personaje que carece por completo de ella, a pesar de que su sueño es el de llegar a convertirse en el Rey Mago (una suerte de protector de todo el reino y sus habitantes). En su camino para conseguir alcanzar dicho objetivo, Asta deberá luchar contra los muchísimos obstáculos y enemigos que le saldrán al paso, haciendo siempre uso de una voluntad férrea y de un espíritu verdaderamente cautivador.
El videojuego sigue a la perfección este trasfondo y nos permite disfrutar de una subtrama original que bien podría considerarse una línea argumental paralela por pleno derecho. La duración de la misma es uno de sus mayores inconvenientes, pues la trama completa solamente ocupará un total de 18 capítulos que difícilmente superen los 10 o 15 minutos cada uno de ellos. No obstante, es digna de elogio la apuesta realizada por Bandai por ofrecernos contenido inédito en lugar de dedicarse a reproducir alguna línea argumental del anime (si es que se encuentra alguna completa, ya que este aún es demasiado joven).
La forma en la que se desarrolla la trama es mostrada a los jugadores con una mezcla de animación similar a la del anime, secuencias con el motor del juego y, la mayor parte del tiempo, con diálogos representados con imágenes estáticas de los participantes (que, como de costumbre, cambian dependiendo de la expresión de los personajes). Gracias a esta forma de ofrecernos la historia, a lo largo de ella podremos disfrutar de momentos de todo tipo, entre los que cabe destacar algunas escenas de animación de lo más llamativas.

Combates tan dinámicos como caóticos en un juego de lucha con mecánicas Third Person Shooter
Estrictamente hablando, el género al que pertenece este Black Clover: Quartet Knights es el de los videojuegos de lucha por equipos, aunque también presenta ciertas mecánicas que se encuentran más cercanas al del Third Person Shooter. Los combates (salvo los de la historia) enfrentan entre sí a dos equipos de cuatro luchadores a elegir de un, demasiado reducido, abanico de personajes sacados directamente del anime. Estos se encuentran divididos dependiendo de sus capacidades en cuatro grupos distintos (guerrero, sanador, lanzador y apoyo).
Esta fórmula funciona estupendamente bien cuando los cuatro personajes del equipo cumplen con su papel. El problema es que ello no ocurre en demasiadas ocasiones; en cuanto al offline, el juego no contempla el multijugador en pantalla partida (ni de ninguna otra forma) y cuando deseemos probar nuestras habilidades haciendo uso del sistema de matchmaking online encontraremos que es prácticamente imposible encontrar una partida completa con ocho jugadores. Cuando esto suceda los huecos que queden libres serán rellenados con un luchador controlado por la IA, una no muy lograda que no cumplirá en absoluto los papeles de sanador ni de apoyo.
Con los últimos lanzamientos de la editora Bandai Namco hemos podido comprobar cómo experimenta con diferentes esquemas de controles, en lugar de optar por el clásico mapeado. Para esta nueva ocasión han decidido localizar toda la acción en los botones superiores del DualShock 4 (L1, R1, L2 y R2), confiriendo a cada uno de estos botones la posibilidad de lanzar un hechizo diferente. Este curioso planteamiento no deja de resultarnos algo extraño, aunque no será difícil hacernos con él tras unas pocas partidas (a pesar de que hubiéramos preferido utilizar más los clásicos y cómodos equis, cuadrado, triángulo y círculo).

Una vez nos encontremos inmersos en el combate lo primero que salta a la vista es la espectacularidad resultante de la exhibición de poderes mágicos en la que se convierte rápidamente la arena. Debemos admitir que para los fans del anime hacer uso (y sufrirlo) de las magias más representativas del mismo es toda una gozada, aunque ello también resulta rápidamente un verdadero caos. El combate es muy frenético y la acción se concentra en un solo punto en demasiadas ocasiones (algo intrínseco a los modos de juego implementados en el título), por lo que no debe sorprendernos darnos cuenta a mitad del combate de que ni siquiera sabemos dónde nos encontramos ni a quiénes estamos disparando.
Esto es algo que nos molestará durante nuestras primeras partidas, pero que quedará solucionado rápidamente con la práctica. Esto, como ya hemos dejado entrever anteriormente, se debe en gran parte a los muy pocos modos de juego que encontraremos en Black Clover: Quartet Knights. Estos son solamente tres (Controlar una determinada zona, conseguir hacerse con un objeto y escoltar un cristal), y todos ellos muy similares entre sí. La escasa variedad de contenido no solamente afecta a este aspecto, sino también al ya mencionado número de personajes y al de los mapas disponibles.
No deseamos finalizar este apartado sin hacer mención del sistema de progresión y coleccionismo que nos permitirá desbloquear, a cambio de créditos que conseguiremos jugando, una serie de opciones de personalización para los personajes, secuencias de audio sacadas del anime y también una suerte de cartas con que nos permitirán potenciar ciertas características o habilidades de los personajes de cara a los combates.

Su apartado técnico cuenta con demasiados altibajos
El estilo artístico escogido para enmarcar esta experiencia ha sido el de un cel shading cómodo pero que también se nos antoja demasiado humilde. Dicha elección no es ninguna novedad, ya que al tratarse de un título basado en un manga/anime es el más solicitado aunque, como ya hemos mencionado, no es el mejor que hemos podido ver. Los personajes lucen sencillamente bien, y las magias consiguen sobresaltar en los combates convirtiéndose en todo un espectáculo visual (que enamorará a todos los fans del anime). Sin embargo, es en el acabado de los escenarios donde el apartado gráfico empaña algo más la experiencia de juego.
La banda sonora se comporta realmente bien, regalándonos incluso algunos momentos en los que llega a ponerse tan épica como la del anime (aunque también nos hubiera gustado disfrutar de algún tema sacado directamente de él). En el doblaje la cosa cambia, y es que las voces del juego (todas ellas solamente disponibles en japonés) las ponen los dobladores originales del anime logrando conseguir un resultado excelente. Otra ventaja paralela a este apartado es que Bandai Namco ha decidido traer el juego traducido al español, algo que nos facilita meternos en la historia, así como atender a las pequeñas chanzas que se intercambian los personajes al inicio de las peleas (las cuales están muy conseguidas también) y, en resumen, disfrutar de clásicas y épicas frases sacadas directamente del manga/anime.
En cuanto a su acabado técnico, Black Clover: Quartet Knights rinde francamente bien con un framerate estable durante la mayor parte del juego, algo que cambiará cuando encontremos la confluencia de muchas magias distintas y de relativamente gran tamaño en el escenario. Encontrar este tipo de momentos no será nada extraño y se convertirá en toda una gozada para los aficionados al anime (pues las magias han sido sacadas directamente de él); sin embargo, también se convertirán en los momentos en los que nos topemos con algún que otro rascón en el framerate.

Conclusión
Nos ha sorprendido muy gratamente todo el trabajo que los chicos de Bandai Namco han demostrado a la hora de adaptar el trasfondo del manga/anime a su videojuego Black Clover: Quartet Knights. Desde ciertas características muy reconocibles de los personajes hasta otros detalles menos discretos como su catalogación en una de las cuatro clases que los dividen, han sido adaptados a la propuesta jugable y equilibrados de una forma espectacular. Cada partida se convertirá fácilmente en una gozada para todos aquellos seguidores del manga/anime que solo deseen ponerse en la piel de Asta, Noelle o Yami (entre otros), mientras simplemente dan rienda suelta a sus habilidades en combates frenéticos y divertidos, aunque algo caóticos.
Sin embargo, el título cuenta con varios apartados que deberían haber estado más trabajados. Ejemplo claro de ello es la preocupante falta de contenido offline que se enaltece por la ausencia de jugadores en las modalidades de juego online. La historia que trae consigo es original y llega a ser lo suficientemente interesante como para atrapar nuestra atención completamente, pero solamente durante unas pocas horas. Tampoco llega a ser demasiado atrayente su rejugabilidad, más allá de conseguir todos los retos que nos propone cada capítulo y poder completarlos haciendo uso de otros personajes.
Historia - 80%
Jugabilidad - 55%
Gráficos - 55%
Sonido - 77%
67%
Black Clover: Quartet Knights cuenta con varios apartados que deberían haber estado más trabajados. Ejemplo claro de ello es la preocupante falta de contenido offline que se enaltece por la ausencia de jugadores en las modalidades de juego online. La historia que trae consigo es original y llega a ser lo suficientemente interesante como para atrapar nuestra atención completamente, pero solamente durante unas pocas horas. Tampoco llega a ser demasiado atrayente su rejugabilidad, más allá de conseguir todos los retos que nos propone cada capítulo y poder completarlos haciendo uso de otros personajes.
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