Primeras impresiones Last Day of June – Un dardo al corazón

Desde que vimos el nuevo juego de Ovosonico, creadores de Murasaki Baby, sabíamos que nos iba a robar el corazón. Ahora que lo hemos jugado, podemos confirmarlo con seguridad.

Porque Last Day of June es uno de esos títulos indie más cercanos a una pequeña obra de arte interactiva que a un vídeo juego. Al menos si lo entendemos como un producto de ocio electrónico cuya principal función es hacernos pasar un buen rato.

Este evocador juego, trata sobre la pérdida, y qué haríamos para evitar ver morir a un ser querido. Una historia que se narrará sin diálogo ni texto ninguno, pues los personajes solo emiten gruñidos y ni siquiera tienen expresiones faciales dado el peculiar diseño artístico que el estudio italiano ha decidido utilizar.

Tampoco será necesario, pues como vimos, las propias acciones de los personajes hablan por sí solas, y en todo momento comprenderemos qué sucede. Es admirable, como ya sucedió con otros juegos, como INSIDE, la cantidad de cosas que se pueden contar, sin tener que decir nada.

Así, sin querer destripar nada a nadie, fuimos testigos de cómo la tragedia golpeaba al barrio o poblado en el que tiene lugar el juego, y en especial a Carl, principal protagonista de todo el relato. Pero la premisa jugable de Last Day of June es que Carl puede regresar al pasado, y ver qué hacían sus vecinos y amigos el día de la tragedia. El objetivo, una vez hemos viajado al pasado, es evitar que la historia se repita.

Para ello controlaremos a sus vecinos y amigos, y tendremos que averiguar cuáles fueron las acciones que desencadenaron el accidente, y en su lugar, llevar a cabo las que cambiarán lo sucedido. En eso consiste la jugabilidad de Last Day of June. Por supuesto, estos saltos temporales, vistos a través de los ojos de otros personajes, nos permiten conocer más de ellos, y de la historia de esta comunidad.

El estilo visual del juego, es punto y aparte. Como tantos otros juegos de este tipo que aspiran a conmovernos, no se ha optado por un apartado gráfico fotorrealista, y en su lugar se ha buscado que Last Day of June se asemeje a un cuadro impresionista. Los entornos están difuminados, como si se hubiesen pintado al óleo, y los personajes están modelados sin detalles, como expresiones, ojos, etcétera. Al mismo tiempo, la paleta de colores está escogida con mimo y atención al detalle, con tonos cálidos en el pasado, y tonos fríos en el presente, ocurrida ya la tragedia.

Después de haber jugado el juego de primera mano, tenemos claro que Last Day of June es uno de esos juegos que te marcan. Todo en él es bonito, evocador, conmovedor, maduro. Lo único que podremos recriminarle será que mucho nos tememos volverá a ser, como tantos otros juego de corte similar, una experiencia igual de corta que intensa. Saldremos de dudas a finales de agosto, el día 31 para ser exactos, cuándo se ponga la venta para PlayStation 4 y otras plataformas en formato digital.

Acerca de Luis Miguel Fernández

Solo soy un loco soñador que disfruta escribiendo y jugando. Con 5 añitos ya sufría mis primeros Game Over en una Master System y desde entonces no he soltado un mando o un teclado. Amante de cualquier plataforma en la que se puedan jugar joyas del videojuego y ansioso por convertir ese amor en una profesión. También se supone que soy comunicador audiovisual, escribo relatos para libros y hago un webcomic. Llego a este equipo a darlo todo y a compartir esta pasión con todos vosotros, compañeros y lectores.

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