Análisis Resident Evil VII

Resident Evil VII

Resident Evil VII puede ser el lanzamiento de la franquicia con menor recorrido, recordemos que fue presentado por primera vez en la conferencia de Sony del pasado E3, y no por ello el que menor expectación ha creado.

Sobre todo impulsado por las buenas nuevas de ser el título que recuperase las mecánicas antiguas, aquellas de los primeros episodios que encumbraron la saga y que desde su cuarta entrega habían ido desapareciendo en detrimento de aventuras más frenéticas con mayor hincapié en la acción y en una narrativa más grandilocuente.

Haciendo memoria, Resident Evil fue lanzado por aquellos lejanos ya noventa, un título desarrollado por Capcom bajo la tutela de Shinji Mikami, seguía los patrones de otro juego ya famoso por aquel entonces, Alone in the Dark, y a su vez añadía mecánicas propias. Se le atribuye ser el fundador de un género, el survival horror, pero aunque esto no es del todo cierto si podemos asegurar que lo convirtió en un Blockbuster.

Sus tétricos escenarios, su desarrollo lento y minucioso, la gestión del inventario y la escasez de recursos, sus complejos puzles y su profunda historia hicieron de Resident Evil un juego que contaría con varias secuelas y spinoffs que llegan hasta nuestros días y que nos llevan a realizar este análisis.

Resident Evil VII no ha estado exento de polémica, sobre todo porque rompe con el sistema contemporáneo de la saga, por el cual la acción frenética y la concepción cinemática de la narrativa deja paso a un desarrollo más íntimo y menos global con unas mecánicas más pausadas y con mayor peso en la gestión de recursos.

Pero no sigamos adelantando acontecimientos y pasemos a desgranar los pilares de Resident Evil VII.

Una historia con muchas preguntas

Aquí vamos a ser escuetos, no queremos destriparos nada.
Seremos Ethan, un hombre felizmente casado con otro de los personajes, Mia. Mia en uno de sus viajes desaparece sin dejar rastro, por desgracia para Ethan. Tres años después nuestro protagonista recibe un email de su desaparecida esposa y sin dudarlo parte raudo en su búsqueda. Hasta una plantación de Dulvey (Louisiana) llegará para encontrar a Mia.

Aquí entran en acción la familia Baker en su mansión, una familia un tanto utópica que hará todo lo posible para hacer de nuestra estancia un infierno. Mención especial al patriarca Jack que nos perseguirá por toda la casa sin descanso con un solo objetivo.

Bien, a partir de este punto decir que se desarrollaran una serie de acontecimientos que conseguirán tenernos enganchados al mando hasta concluir con el viaje de Ethan Winters. No podemos dejar de mencionar que Resident Evil VII puede presumir de una primera hora muy intensa y que deja el listón muy alto para el resto del juego, consiguiendo que tanto el nudo como la conclusión desmerezcan un poco frente a su gran comienzo.

Esto no quiere decir que el resto del juego sea peor en narrativa y desarrollo, pero es tras esta hora inicial cuando el juego saca a relucir sus mecánicas y de la tensión inicial da paso a la gestión meticulosa, etcétera. Pero de nuevo no adelantemos acontecimientos.

El reencuentro con el pasado

No, no seguimos hablando de historia, ahora toca detallar su jugabilidad. Resident Evil VII mira a sus contemporáneos como Outlast o Amnesia y rebusca en el baúl de los recuerdos para extraer mecánicas que hicieron a la saga grande antaño.

Para todos aquellos que penséis encontraros con un Resident Evil 2 o Residente Evil 3: Nemesis, sentimos decir que Resident Evil VII no lo pretende. El título se adapta a los tiempos que corren haciendo uso de mecánicas que son más aptas para los tiempos actuales y añade las buenas ideas que lo hicieron famoso.

Desde una perspectiva en primera persona abandonando así la cámara desde el hombro de las entregas recientes recorreremos la mansión de los Baker, la exploración regresa y con ella la gestión de los recursos y el inventario, el mapa, la búsqueda de llaves y algunos puzles.

En un inicio la indefensión es palpable, sin armas ni elementos curativos tendremos que hacer frente a los primeros peligros y escudriñar detenidamente los escenarios con la esperanza de encontrar esa hierba verde que tanto necesitamos o ese cargador que nos falta para estar seguros.

El diseño de escenarios invita a ser recorridos y la localización de algunos objetos es muy acertada, tanto que el conseguir alguno de ellos nos recordará enormemente a las primeras entregas, guiños cariñosos posiblemente, ¿recordáis la escopeta?

Y para tanto objeto nuestro inventario se antoja escaso, por ello regresan los baúles que harán acto de presencia en varias localizaciones a lo largo de la historia permitiéndonos guardar objetos que no queramos usar en determinados momentos y que estén ocupando un precioso espacio en nuestra mochila, así haremos uso de ellos cuando sea necesario abriendo el baúl.

Regresan las llaves de diferente tipo para poder abrir determinada puerta, de otro modo inaccesible y al igual que en el pasado existió la máquina de escribir y su tinta, en Resident Evil VII tendremos en su defecto unos casetes donde podremos guardar la partida. Y aquí el primer punto criticable del juego, y es que en los modos por defecto al iniciar el título, que son fácil y normal aparte de guardar en estos casetes habrán diversos puntos de control que guardarán por nosotros. Solo en el modo manicomio, que se desbloquea una vez hayamos terminado la aventura o con el pack supervivencia, dejaran de existir estos checkpoints y harán acto de presencia las cintas para usar con cabeza a la hora de guardar.

¿Para que servirán todos estos objetos, llaves, figuras, y demás? Pues para completar algunos de los puzles que nos encontraremos a lo largo de los diferentes escenarios, realmente nada reseñable al respecto, son algo simples y cumplen en darle variedad al desarrollo pero sin conseguir que nos quedemos atascados en ningún momento.

Después de todo esto podremos pensar que Capcom ha dicho adiós a la acción, nada más lejos de la realidad. Hay monstruos, decid adiós a los zombis (ya era hora), no es que exista una gran variedad pero nos ha gustado que contextualmente estén muy bien integrados. No están ahí porque si, tienen una razón para ser lo que son y cumplen su objetivo.
Resident Evil VII en su tramo final declina la exploración y se deja llevar por la acción, es un tramo breve pero intenso consiguiendo dar conclusión a un título redondo en sus mecánicas.

Sí, no nos hemos olvidado, el juego cuenta con jefes finales pero esto mejor lo dejamos para que los descubráis vosotros mismos, solo decir que a pesar de no ser muy originales son muy entretenidos y con algún espectacular encuentro.

Estrenando motor

Capcom para la ocasión ha estrenado motor gráfico, el RE Engine. Un motor sólido y que disfruta de unas texturas fotorrealistas que consiguen adentrarnos en la ambientación en mayor medida. Antes de seguir con los detalles sobre el apartado técnico, pongámonos en situación.

Antes de escribir este análisis hemos podido completar el juego en dos ocasiones, en una de ellas la aventura al completo con las gafas PlayStation VR y en un segundo recorrido en una TV 4K con HDR, por supuesto corriendo en una PS4 Pro.

Para aquellos que no sean poseedores de unas gafas de realidad virtual o simplemente no quieran hacer uso de ellas para este título (estos últimos cometéis un error) en una pantalla 4K con HDR Resident Evil VII se ve muy muy bien. Un escalado a 4K muy convincente y con un HDR que exprime la iluminación acentuando los puntos de luz y dando a las diferentes fuentes de color tonalidades que de otra forma no sería posible.

El juego cuenta con unas texturas sublimes muy fotorrealistas que convencen al ojo de estar viendo una imagen muy real. En relación al modelado de los personajes destacar sus animaciones y sus expresiones faciales, atentos a Lucas. En cuanto al rendimiento este también raya a gran altura, durante la partida no hemos sufrido caídas de framerate considerables y no hemos sido víctimas de algún bug (seguro que los habrá pero no los hemos sufrido).

En cuanto al motor no todo es positivo algo malo habrá. Y podemos decir que hemos sufrido algo de clipping (unos polígonos se superponen sobre otros atravesándolos) y algunas texturas, sobre todo en la parte final, que desentonan en relación al resto dejando un sabor agridulce al respecto. No sabemos si se ha hecho a posta o si se trata de alguna limitación técnica, pero en algunas la calidad se ve muy mermada.

Hasta ahora hemos hablado de su rendimiento sin las gafas de realidad virtual pero Capcom ha desarrollado Resident Evil VII con la VR en mente desde un principio, recordemos que tiene una exclusividad temporal de un año con Sony para PlayStation VR.

Con las gafas puestas vemos una caída en la calidad general del título, obviamente para mantener una tasa de imágenes alta y evitar los dichosos mareos. Las texturas serán menos detalladas y con una carga poligonal algo menor, también hemos notado una bajada brusca en la resolución en momentos de transición entre escenarios, seguramente debido a la carga de texturas y más datos que realiza en ese momento, dura escasos segundos pero nuestro ojo llega a notarlo empañando un poco la experiencia.

Aún así la inmersión lo merece, ya que con VR la jugabilidad es muy distinta, esto podría ser un tema a debatir pero al haberlo jugado de las dos formas puedo asegurar que con las gafas la partida ha transcurrido de una forma más natural, donde los giros de cámara y la observación a través de esquinas o por el filo de la puerta una vez volvemos al modo TV y usamos exclusivamente el mando se nos antoja hasta ortopédico. Entraremos en más detalles en el apartado Confort.

Pero en Resident Evil VII todo lo que podríamos contar en relación a la inmersión no sería nada sin su apartado sonoro y es aquí donde más destaca el título, sin altibajos raya la excelencia, jugarlo con cascos con sonido envolvente es toda una proeza.

Golpes en las ventanas mecidas por el viento, sonidos en las paredes, pisadas en el techo y un largo amalgama de sonidos que nos harán mantenernos alerta durante toda la partida. El sonido de los diferentes elementos como las armas o el crujir de las puertas cuando las abrimos denotan mimo por el trabajo bien hecho.

Mención especial para el doblaje al castellano, y es que Resident Evil VII llega a España totalmente localizado donde el doblaje es excelente con voces tan reconocibles como la voz de Marshall Eriksen de como conocí a vuestra madre en el papel de Lucas, el hijo de la familia Baker. Con grandes interpretaciones, Capcom debe seguir en esta línea, lejos quedan ya los juegos sin doblaje de la compañía.

Confort

El abanderado de las PlayStation VR, así se quiso dar a entender en aquel mes de junio cuando Sony por sorpresa nos mostraba un título de terror para su famoso proyecto de realidad virtual. Impresiono a propios y extraños incluso revelando fecha de lanzamiento consiguiendo llegar a las tiendas sin retrasos, algo no muy común en la industria.

Hasta ahora se pueden contar con los dedos de una mano los juegos completos que dejan de ser una mera experiencia y se adentran en las completas posibilidades de la VR y Resident Evil VII se encuentra dentro de este selecto grupo liderándolo como, el hasta ahora, mejor juego para la realidad virtual. Con seguridad Sony lo sabía y se agenció una exclusividad temporal de un año en su plataforma.

Tras esta pequeña introducción os hablaré de mi experiencia al jugar con las gafas de Sony puestas, antes destacar que la totalidad de la primera partida que duró unas diez horas la disfrute con ellas puestas.
Y digo la disfrute porque la experiencia ha sido totalmente satisfactoria, a pesar de algunos mareos puntuales que no llegaron a más y que me permitieron sesiones de hasta dos horas seguidas, puedo recomendar fervientemente su uso en este título.

Analizando la experiencia, al jugar con las gafas la jugabilidad se ve totalmente modificada, aunque mantengamos el uso del mando y la misma configuración de botones para acceder a los menús o interactuar con los objetos la cámara se convierte en nuestro ojos y la naturalidad con la que la mayoría de movimientos se ejecutan resalta la inmersión. Detalles como observar a través del filo de una puerta entreabierta o el poder mirar asomando la cabeza por una esquina y conocer así los peligros que nos acechan en el modo TV son poco viables sin las gafas.

Si pormenorizamos la configuración del modo VR, desde las opciones podremos elegir desde un movimiento libre, como si de un shooter en primera persona se tratase, con diferentes niveles de sensibilidad para ajustar la velocidad de giro hasta un sistema de giro por ángulos, el cual con un toque del stick nos mueve en grados, que también es ajustable para que el giro sea con mayor o menor grado (30, 60, 90 grados).

La realidad es que las posibilidades de configuración facilitadas por Capcom al respecto son extensas y son muy adaptables para cualquier tipo de jugador, haciendo que puedas ir probando hasta encontrar esa que evita que te marees.

Pero me repito al insistir que la jugabilidad con el modo VR cambia la percepción del espacio e inclusive hace más fácil el juego si cabe debido a algo tan simple como el apuntado que se realiza con un simple movimiento de cuello, a donde mires irá la bala. En mi caso personal la sensación de seguridad al deambular por la mansión se incrementó con las gafas puestas, al tener un ángulo de visión mayor y ser algo tan natural como mirar a donde quieras me sentía más capaz de afrontar los enfrentamientos directos y me facilitaba la visibilidad siempre que alcanzaba alguna nueva zona. No quiero decir que de menos miedo porque la tensión se incrementa y sumado a los auriculares con sonido 3D, puedes verte absorto en el mundo de Resident Evil.

Como ya comenté en el apartado técnico la VR merma la calidad gráfica pero mantiene un nivel muy aceptable consiguiendo que no nos veamos en un entorno artificial, solo esas bajadas de resolución en momentos de transición empañan un poco el rendimiento. Otro dato que ya es algo más personal, se trata de la visión en VR de nuestro propio cuerpo, cuando miramos hacia nosotros mismos no tenemos cuerpo, dando un toque ireal a la experiencia, posiblemente sea un recurso para ahorrar memoria.

Resumiendo, en cuanto al confort y la experiencia durante toda la partida en PlayStation VR puedo asegurar que ha sido excelente y desde el minuto uno ha conseguido convencerme. Altamente recomendado.

Conclusión

Resident Evil VII ha llegado para golpear, una vez más, los cimientos de la franquicia. Ya lo hizo con su cuarta entrega y en esta séptima se atreve a probar con una nueva cámara subjetiva que le sienta de maravilla, con mecánicas adaptadas de títulos contemporáneos como Amnesia y Outlast y recuperando la esencia de los primeros juegos que encumbraron la franquicia.

Estamos ante un amalgama de cosas bien hechas que nos acercan un juego redondo, con un apartado técnico a gran altura destacando en lo sonoro, con una narrativa que sin grandes pretensiones consigue ser conexa y engancharnos hasta el final y un modo VR sublime.

Es esto último lo que nos hace sentir esperanza por una tecnología aún muy verde, pero que ya desde sus inicios consigue darnos un título como este que rebosa calidad.

También debemos incluir en estas conclusiones que si esperas encontrar un Resident Evil de los de antaño, no será así. Encontraras tintes, mecánicas y algunos guiños que te harán sentirte familiarizado con el juego.

Cierto, no es oro todo lo que reluce y el título de Capcom se nos antoja algo corto, tras una primera partida con calma que pudo durar diez horas, el resto será más rápidas si cabe. Salvo la rejugabildad que otorga el conseguir algunos coleccionables o terminarlo en el modo dificultad manicomio sigue antojándose corto. A espera de los ya anunciados dlcs que pueden darnos un poco más de esta infernal familia Baker.

En el lado técnico también adolece de detalles que empañaran algo la aventura, algunas texturas en su tramo final que reducen su calidad drásticamente o la bajada brusca de resolución en el modo VR en casos contados. Pero nada más allá de lo anecdótico, porque cuando termines el Resident Evil VII sabrás que has empleado muy bien tu tiempo.

Gráficos - 91%
Jugabilidad - 90%
Sonido - 95%
Confort - 95%

93%

Resident Evil VII ha llegado para golpear, una vez más, los cimientos de la franquicia. Ya lo hizo con su cuarta entrega y en esta séptima se atreve a probar con una nueva cámara subjetiva que le sienta de maravilla, con mecánicas adaptadas de títulos contemporáneos como Amnesia y Outlast y recuperando la esencia de los primeros juegos que encumbraron la franquicia. Estamos ante un amalgama de cosas bien hechas que nos acercan un juego redondo, con un apartado técnico a gran altura destacando en lo sonoro, con una narrativa que sin grandes pretensiones consigue ser conexa y engancharnos hasta el final y un modo VR sublime. Es esto último lo que nos hace sentir esperanza por una tecnología aún muy verde, pero que ya desde sus inicios consigue darnos un título como este que rebosa calidad. También debemos incluir en estas conclusiones que si esperas encontrar un Resident Evil de los de antaño, no será así. Encontraras tintes, mecánicas y algunos guiños que te harán sentirte familiarizado con el juego. Cierto, no es oro todo lo que reluce y el título de Capcom se nos antoja algo corto, tras una primera partida con calma que pudo durar diez horas, el resto será más rápidas si cabe. Salvo la rejugabildad que otorga el conseguir algunos coleccionables o terminarlo en el modo dificultad manicomio sigue antojándose corto. A espera de los ya anunciados dlcs que pueden darnos un poco más de esta infernal familia Baker. En el lado técnico también adolece de detalles que empañaran algo la aventura, algunas texturas en su tramo final que reducen su calidad drásticamente o la bajada brusca de resolución en el modo VR en casos contados. Pero nada más allá de lo anecdótico, porque cuando termines el Resident Evil VII sabrás que has empleado muy bien tu tiempo.

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Acerca de Néstor Domínguez

En los albores de los tiempos…. Crítico, analítico, el videojuego comenzó como un juego siguió como un hobbie y ahora es pasión. Desde Mega Drive pasando por PlayStation y terminando en el futuro, emprendamos un viaje en el Lagunamov hasta shadow moses pasando por el salón de todo jugón.

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