enero 23, 2019 10:10 pm

Análisis Mutant Year Zero: Road to Eden – El mundo del mañana

Os contamos en nuestro análisis qué nos ha parecido este juego de estrategia y toques roleros.

Tenemos que remontarnos hasta el lejano año 1984, para conocer el origen de Mutant, un juego de rol de lápiz y papel publicado en el que podíamos ser mutantes, robots y animales antropomórficos. Sin embargo, su popularidad no crecería de verdad fuera de su país de origen hasta 2014, momento en que la editorial sueca Fria Ligan haría una nueva versión del juego de gran éxito que acabaría siendo traducida a otros idiomas; y en España sería publicada por Nosolorol.

Con estos antecedentes, no es extraño que alguien estuviera interesado en hacer un videojuego de una licencia tan interesante y popular dentro de los juegos de rol. Y en este caso han sido la gente del estudio The Bearded Ladies los que han decidido probar suerte con un juego de estrategia estilo XCOM que al mismo tiempo toma muchos elementos roleros de la licencia original. Mutant Year Zero: Road to Eden lleva disponible desde el 4 de diciembre, y ahora que lo hemos exprimido, podemos contaros nuestra opinión sobre él mismo.

ASÍ ACABASTEIS CON NUESTRO MUNDO

Mutant Year Zero: Road to Eden inicia su relato con Dux y Bormin, un par de mutantes pertenecientes a un Arca, dónde cubren la función de merodeadores. Éstos son los encargados de salir a La Zona a recuperar recursos y artefactos, pero también de saber qué se cuece en el mundo exterior. Su vida dará un giro muy brusco cuándo el Anciano, el líder del Arca, les encargue encontrar a uno de sus compañeros desaparecidos.

Pese a que la temática postapocalíptica ha sido una de las más manidas en los últimos tiempos tanto en videojuegos como en otros medios, la propuesta de Mutant Year Zero: Road to Eden es de lo más interesante, y oculta muchas sorpresas.

Muy al contrario de lo que sucede en otros juegos del género, en el título que nos ocupa los habitantes del mundo desconocen casi por completo sus orígenes, y las historias del pasado son sólo transmitidas por cronistas y Ancianos, estos últimos humanos auténticos, de un modo distorsionado y a veces erróneo.

Ese descubrimiento de la verdadera historia del mundo anterior, así como del origen de los mutantes y otros seres de La Zona, o de cómo se produjo el fin de la civilización es uno de los placeres más gratificantes del juego de rol de lápiz y papel. En el videojuego, se ha pretendido mantener ese mismo espíritu, con un guion que deja muchas incógnitas de inicio, y que va resolviendo según vamos progresando.

Toda la información llega al jugador a través de diálogos entre los personajes, escenas de vídeo que buscan imitar las ilustraciones de la licencia original y notas repartidas por el mundo que podemos encontrar o pasar por alto.

No es una técnica narrativa revolucionaria, o especialmente sobresaliente, pero cumple con su función, y el buen trabajo de escritura que tiene, así como de lo interesante del argumento planteado, la elevan por encima de la media.

ESTRATÉGICO, PERO NO SÓLO ESTRATÉGICO

Desde que se presentó por primera vez Mutant Year Zero: Road to Eden, y vimos los primeros vídeos de su jugabilidad, no pudimos quitarnos de la cabeza cómo nos recordaba a XCOM. Sus creadores tampoco ocultaron las influencias, y fueron los primeros en admitir las semejanzas.

Ahora que lo hemos estado jugando, podemos afirmar que aunque muy parecidos, no son dos juegos iguales, y Mutant Year Zero: Road to Eden tiene personalidad suficiente como para separarse de sus referentes.

Ante todo, estamos ante un juego dónde los combates son primordiales, y ocupan el 70% del programa aproximadamente. Vamos a combatir mucho y muy a menudo. Casi cada área que exploremos tiene uno o dos encontronazos con fuerzas hostiles. Suerte que el sistema del que se hace uso es gratificante, o acabaríamos hartos muy rápido y muy pronto.

Mutant Year Zero: Road to Eden divide la acción en turnos, dejando en nuestras manos el escoger quién va primero emboscando al enemigo, o si vamos descuidados y nos dejamos sorprender. Cada personaje tiene varias opciones a la hora de realizar acciones, pero está limitado a dos por turno. Puede moverse, disparar, recargar, lanzar una granada, utilizar su mutación, o esperar a que el enemigo se ponga a tiro, entre alguna acción más.

Del primer combate al último el posicionamiento es vital. Nuestros personajes tienen una capacidad de movimiento limitada, que se puede doblar si decidimos correr, a expensas de perder nuestras dos acciones de ese turno. Por el mapa hay coberturas medias y completas, y estar siempre a resguardo a la par que en una posición de flanqueo del enemigo es sinónimo de victoria.

Nuestra ubicación en el entorno, así como la del rival es lo que aumenta o disminuye nuestras posibilidades de impactar, por lo que siempre querremos tener porcentajes altos al disparar nosotros, y porcentajes bajos cuándo recibamos fuego enemigo.

Mutant Year Zero: Road to Eden es un juego implacable en este sentido, y castiga los errores con contundencia, incluso en las dificultades más bajas. Un par de tropiezos a la hora de planear nuestra batalla, y estará perdida. No es extraño tener que repetir más de una vez un encuentro específico,  el programa se muestra muy exigente con el jugador.

La mecánica básica del combate es la descrita, pero sus creadores le han añadido profundidad mediante el sistema de mutaciones, y la variedad de enemigos. En el primer caso estamos ante una serie de habilidades únicas de cada personaje que iremos obteniendo a medida que vayamos subiendo de nivel. Suelen otorgar algún tipo de beneficio que bien empleado, inclina el equilibrio de una pelea en nuestro favor. Por ejemplo poder volar con un personaje, correr y disparar, o imposibilitar el movimiento de un grupo de enemigos en un área concreta durante un turno.

La variedad de enemigos y sus habilidades es la culpable de que los combates sigan siendo un reto de principio a fin. Cuándo creemos que ya tenemos dominado el sistema de combate sucede que aparece un rival que no hemos visto antes con  algún poder o recurso de lo más desagradable que termina de un plumazo con nuestro plan inicial. A partir de ese instante, tenemos que volver a idear maneras de enfocar las hostilidades, para contrarrestar la nueva amenaza.

Por predominante y sobresaliente que sea el sistema de combate de Mutant Year Zero: Road to Eden, no todo será pelear. Gracias al cielo, de vez en cuando tenemos momentos de respiro. Aquí entra en juego la exploración, algo que lo acerca más a los RPG, y lo separa del ya mencionado XCOM.

El software goza de un inmenso mapa dividido en zonas interconectadas entre sí mediante tiempos de carga. La exploración de estos sectores y la obtención de los recursos que contienen son otro de los puntos destacados del juego de rol de lápiz y papel, y aquí no podía faltar. En cada área habrá distintos tipos de chatarra y artefactos, aparte de equipo para los personajes.

Todos estos materiales tienen su uso en el Arca, dónde sirven de moneda para adquirir nuevas armas, habilidades únicas o mejorar el equipo que ya poseemos. El Arca no es, sin embargo, una base a la que se vuelve tras cada misión y que haya que gestionar. Se trata más bien de un centro de operaciones desde el que preparar a nuestros personajes para sus periplos por La Zona. De hecho, cada vez que queramos visitarla, hay que desandar nuestros pasos hasta su sector correspondiente.

Mutant Year Zero: Road to Eden es por tanto estratégico cuándo hablamos de sus combates, pero los elementos RPG predominan en el resto de elementos que conforman su jugabilidad. Tal vez sea por esto, por lo que su estructura, excesivamente lineal, sin encargos secundarios, o posibilidades de desviarnos de la trama principal, nos ha parecido su principal defecto jugable.

UNREAL ENGINE 4

Ese es el motor gráfico que ha decidido utilizar The Bearded Ladies para trasladar el universo del juego de rol a las consolas y compatibles actuales.

El resultado final está bastante logrado, pero como muchos otros juegos que carecen de grandes presupuestos y editoras detrás que los avalen, tampoco estamos ante un conjunto gráfico arrebatador. Casi el mejor elogio que podríamos ofrecerle es que cumple con la media de lo visto en la generación, y que es bastante competente como para que sea agradable invertir nuestro tiempo en el título.

Sabiendo esto, a este tipo de juegos en LivingPlayStation le damos un mayor peso a su rendimiento que al poderío visual. A este respecto, el programa se maneja con soltura, y salvo en algún momento, en que la tasa de frames por segundo desciende de forma muy leve, el conjunto se mantiene estable.

En la faceta sonora, si hay algo en lo que podemos poner un especial énfasis es en el buen trabajo de doblaje, en inglés eso si. El resto del acompañamiento sonoro, música incluida, rinde a un buen nivel, pero no a uno notable o sobresaliente.

CONCLUSIONES

Mutant Year Zero: Road to Eden es un buen juego, que se alza hasta al notable gracias a su jugabilidad, en especial su sistema de combate, y la notable historia. Sin ser un juego que lleve el sistema del juego de rol al videojuego punto por punto, sí consigue captar y trasladar varias de sus características más representativas. Si os gustan la estrategia y los RPG tenéis aquí un título que llenará vuestras horas de diversión. No obstante, pese a sus virtudes, creemos que aún hay muchos puntos que pueden hacer de Mutant Year Zero: Road to Eden un producto aún mejor. ¿Tal vez en una secuela?

Hemos realizado el presente análisis en una PlayStation 4 estándar, con un código de descarga para prensa proporcionado por Terminals.

Historia - 85%
Jugabilidad - 85%
Gráficos - 75%
Sonido - 75%

80%

Mutant Year Zero: Road to Eden es un buen juego, que se alza hasta al notable gracias a su jugabilidad, en especial su sistema de combate, y la notable historia. Sin ser un juego que lleve el sistema del juego de rol al videojuego punto por punto, sí consigue captar y trasladar varias de sus características más representativas. Si os gustan la estrategia y los RPG tenéis aquí un título que llenará vuestras horas de diversión. No obstante, pese a sus virtudes, creemos que aún hay muchos puntos que pueden hacer de Mutant Year Zero: Road to Eden un producto aún mejor. ¿Tal vez en una secuela?

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Acerca de Luis Miguel Fernández

Solo soy un loco soñador que disfruta escribiendo y jugando. Con 5 añitos ya sufría mis primeros Game Over en una Master System y desde entonces no he soltado un mando o un teclado. Amante de cualquier plataforma en la que se puedan jugar joyas del videojuego y ansioso por convertir ese amor en una profesión. También se supone que soy comunicador audiovisual, escribo relatos para libros y hago un webcomic. Llego a este equipo a darlo todo y a compartir esta pasión con todos vosotros, compañeros y lectores.

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