octubre 21, 2021 9:15 pm

Análisis Life is Strange: True Colors – La empatía como poder

Life is Strange: True Colors vuelve a los orígenes de la saga y, aunque no innova en su propuesta, nos presenta una historia lo suficientemente interesante para mantenernos enganchados durante sus cinco capítulos.

Life is Strange: True Colors

Life is Strange: True Colors, una vuelta a los orígenes

Tres años después de haber jugado la última entrega de Life is Strange, Deck Nine vuelve a encargarse de desarrollar un título de esta saga, el cuarto, si contamos la precuela Before the Storm, y el segundo hecho por este estudio, que nos devuelve al estilo de juego y mecánicas del primer LiS, centrando la historia y la narración en una sola localización, el pequeño pueblo de Hacen Springs, en las montañas de Colorado, un lugar aparentemente perfecto, al que Alex Chen, la protagonista de Life is Strange: True Colors, llega para reencontrarse con su hermano mayor, después de pasar años separados.

Con este reencuentro comienza la historia de LiS: True Colors, en el que el jugador tomará el control de Alex, una joven con un poder que hasta ahora ella ha considerado una maldición, la capacidad de sentir las emociones más fuertes de otras personas, el poder de la empatía llevado a su máxima expresión, ya que le permite a Alex no solo sentir lo que otros, también saber qué provoca tales emociones.

Atrás queda el «road trip» de los hermanos Díaz en LiS 2, aunque el tema de encontrar tu lugar en el mundo y tu gente sí está presente en la historia, junto al eje central de las emociones y su gestión, la trama está mucho más contenida y se centra en encontrar la verdad tras un terrible suceso, con el que se cierra el primero de los cinco capítulos de Life is Strange: True Colors, al tiempo que Alex va conociendo y relacionándose con los vecinos de Haven Springs y aprendiendo a aceptar su poder y lo que puede hacer con él.

Life is Strange: True Colors

De empatía, sentimientos y la resolución de un misterio

Como decíamos, Deck Nine realmente no presenta una propuesta innovadora dentro de la saga, ya que Life is Strange: True Colors sigue siendo un juego narrativo, con mecánicas muy sencillas, centradas en la conversación, pequeñas dosis de exploración y la toma de decisiones y el uso del poder de la empatía de Alex para avanzar en la trama y resolver ese misterio al final del juego.

Quizás el cambio más significativo que encontramos en cuanto a la jugabilidad, es que la exploración se ha abierto un poco más. En True Colors podremos movernos por la calle principal, algunos de sus locales y el parque de Haven Springs con bastante libertad y curiosear hasta el último detalle disponible, completando así los coleccionables y tareas secundarias del juego. En ese sentido, el juego introduce pequeñas mecánicas extra y que solo podremos disfrutar una vez, que le dan un toque fresco al título.

Pero como en entregas anteriores, son las decisiones que tomemos lo que nos llevará a uno de los seis finales con los que cuenta el juego, unos mejores que otros en lo que a Alex y su futuro respecta.

Para ayudarnos a tomar esas decisiones y conducirnos hacia uno u otro final, tendremos que recurrir al poder de Alex, a través del cual podremos «leer» a personajes, sentir lo que ellos sienten, conocer sus pensamientos y en base a esa información, actuar; a veces será para ayudar a superar una situación (como tranquilizar a alguien asustado o lleno de ira), otras veces para poder acceder a conversaciones nuevas y desarrollar la relación de Alex con esos personajes, incluso habrá momentos en que podremos absorber ese sentimiento y liberar al otro personaje de él.

En cualquier caso, todo lo que decidamos hacer o dejar de hacer en relación a la información que vayamos obteniendo con nuestro poder, podrá influir en determinados momentos clave de la historia y especialmente en el enfrentamiento final.

Aunque el poder de la empatía es menos impresionante que la posibilidad de volver atrás en el tiempo y cambiar las cosas, es una propuesta interesante, aplicada de una forma sencilla y que, quizás, se queda un poco en la superficie de lo que implica sentir las emociones más fuertes de otra persona. En ocasiones se siente más como un poder de leer la mente que los sentimientos. Pero la integración con el juego y con el desarrollo de Alex como personaje está muy lograda.

La duración de Life is Strange: True Colors está en torno a las 10-12 horas, aunque dependerá de si exprimís al máximo todo lo que se puede hacer en Haven Springs, todas las conversaciones que se pueden tener y encontrar todos los coleccionables. Y, aunque sigue manteniendo su formato episódico, esta vez Square Enix y Deck Nine nos ofrecen el juego completo, de manera que podremos completarlo del tirón.

Finalmente, si no habéis jugado entregas anteriores de Life is Strange, podréis jugar a este directamente, ya que no se presenta como una secuela directa de ninguno de ellos, aunque hay guiños a los mismos, incluido el personaje de Steph, que conocimos por primera vez en Before the Storm. Pero como decimos, se puede jugar sin conocer la historia de los anteriores.

Life is Strange: True Colors

Haven Springs, recreando un pueblo bucólico

Si en lo que a jugabilidad y narrativa se refiere, Life is Strange: True Colors apenas nos ofrece novedades, donde sí notamos un cambio significativo es en su apartado técnico, gracias al cambio de motor gráfico, que ha permitido introducir escenarios más trabajados, con más elementos y detalles en ellos y unos personajes algo más vivos, aunque no está exento de algunos fallos puntuales.

Aunque gráficamente conserva el estilo y diseño al que nos han acostumbrado Dontnod y Deck Nine, el juego luce ahora ligeramente más realista, especialmente en lo que a expresividad de personajes se refiere, gracias a la captura de movimientos empleada para dar vida a los personajes principales; si bien es cierto que los personajes secundarios y, especialmente, los de «relleno» salen perdiendo en comparación y hacen que en ocasiones se noten las «costuras» del juego.

Destaca la representación de las emociones cuando Alex está usando su poder, haciendo incluso un ligero uso de las características del DualSense; la luz, la cámara, los efectos sonoros y la música se juntan para ofrecernos algunas de las mejores secuencias del juego.

Hablando de efectos sonoros, el sonido ambiental juega también un buen papel, ya que ayuda a sumergirnos en Haven Springs y la vida de sus vecinos, transportándonos a este pequeño pueblo minero en las montañas. Mención aparte merece su banda sonora.

LiS y su remarcable uso de la música

Los juegos de Life is Strange ya nos tienen acostumbrados a un gran uso de la música en el juego y Life is Strange: True Colors no es una excepción. Deck Nine recoge el testigo de Dontnod y, como ya hicieron en Before the Storm, acompañan la historia de Alex con una selección de temas indies cuidadosamente escogidos para acompañar cada escena, momento de reflexión y momento clave de la historia de manera magistral, aumentando el impacto que estos tienen en el jugador.

La música también nos acompañará de fondo en diferentes localizaciones del juego, ayudando a crear esa sensación de vida en el pueblo.

Life is Strange: True Colors

Conclusiones

En definitiva, aunque las mecánicas de Life is Strange: True Colors son las mismas que en entregas anteriores y el argumento no es lo más original que podemos encontrar, su trama plantea la situación que necesitamos para explorar el personaje de Alex y sus poderes, y explorar Haven Springs, sus vecinos y sus secretos. Además, el pequeño pueblo se siente vivo gracias a un apartado técnico mejorado respecto a entregas anteriores.

Life is Strange: True Colors es una historia sencilla, que trata temas no tan sencillos, integrándolos de forma natural en una trama que nos habla de las emociones y de la gestión de las mismas.

Si te gustaron los juegos anteriores de Life is Strange, este seguramente también lo hará. Si no te convencieron, es probable que este tampoco lo haga. Y si es tu primera toma de contacto con la saga, es un buen punto de entrada; eso sí, no olvides que es una narración interactiva y que el peso del juego está en cómo usamos el poder de Alex y la toma de decisiones.

Hemos hecho este análisis gracias a un código de juego para PS5 suministrado por Koch Media.

Historia - 80%
Jugabilidad - 70%
Gráficos - 80%
Sonido - 90%

80%

Life is Strange: True Colors es una historia sencilla, que trata temas no tan sencillos, integrándolos de forma natural en una trama que nos habla de las emociones y de la gestión de las mismas. Sus mecánicas son más de lo mismo, pero con la empatía como eje central. Cuenta con un apartado técnico mejorado respecto a entregas anteriores, una música casi de sobresaliente. Si te gustaron los anteriores, esté también lo hará. Si nunca has jugado un LiS, merece darle una oportunidad.

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Acerca de Helena Ramírez

Con un mando en las manos desde... hace mucho. RPGs y conducción, dos géneros bastante diferentes con los que disfruto mucho. Hay un trozo de papel que dice que soy periodista.

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